A seis meses de que el Ente Regulador Eléctrico (ENRE) dispusiera que Endesa debe desprenderse de su participación accionaria en Edenor o en Edesur, la empresa española no avanzó en la operación que anunció como la más probable: vender a Electricité de France (EDF), con quien cogestiona la distribuidora de la zona norte, su parte en esa compañía.
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El tema fue retomado en los últimos días por el gremio de Luz y Fuerza que presiona para que el gobierno ponga una fecha límite y la empresa española desinvierta en Edenor o en Edesur. El razonamiento oficial, en tanto, es que en este tipo de operaciones no se puede poner un plazo límite porque resta poder de negociación al que vende y lo deja expuesto a que el comprador ponga el precio el último día.
Sin embargo, también es cierto que la Comisión Europea suele recurrir en casos como éste, en los que hay pocos o sólo un comprador posible, a fijar un plazo en forma reservada con el que vende. Este procedimiento todavía no forma parte de la agenda del Ente Regulador Eléctrico ni de la Secretaría de la Competencia, aunque cuando el organismo dictó la medida se comentó que Endesa tendría un año para cumplir lo exigido por el gobierno. Según los dirigentes gremiales, la falta de definición afectará la calidad del servicio porque Electricité de France, socia de Endesa en Edenor, habría dicho que no invertirá en la distribuidora porque si lo hiciera, valorizaría un activo que después tiene que comprar.
Esta aseveración, empero, se contrapone con lo que ocurrió en marzo del año pasado, cuando Endesa propuso invertir menos que EDF en Edenor, para no verse obligada al mismo desembolso en Edesur. Según fuentes oficiales, esta intención -después no concretada-de poner a la par el nivel de inversión en ambas distribuidoras confirmaría que un mismo operador en las dos conspira contra el principio de lograr competencia por comparación cuando hay monopolio de hecho, y habría sido decisivo en el momento de ordenar la desinversión en una de las dos empresas. Pero el gremio también se ve afectado porque en apariencia, EDF habría mostrado interés en comprar 10% de las acciones de Edenor que siguen en poder de los trabajadores, por el programa de propiedad participada (PPP), pero no concretaría esta propuesta porque también sería una forma de valorizar Edenor.
Fuentes gremiales aseguran que de todas formas tendrían una propuesta avalada por bancos suizos para comprar el PPP de Edenor a 1,10 peso por acción, lo que significaría 37,5% más de 0,8 de peso obtenido por las acciones de Edesur (lo que se explica porque Edenor vale más que Edesur). Pero queda la duda sobre el verdadero origen de esta propuesta, que podría incluso partir de Endesa, quizá para parar en parte la embestida gremial para que le vendan a EDF y ésta compre el PPP.
Por otra parte, el sindicato de Luz y Fuerza cree que Endesa está más inclinada a profundizar el proceso de «tercerización» que sus socios en Edenor y en Edesur, y la organización sindical quiere que se le garantice una cantidad de personal afiliado, aun cuando ya logró cierto aval de la ministra Patricia Bullrich para que los contratados en las empresas eléctricas pertenezcan al gremio de Luz y Fuerza y no al de comercio o al de construcción, aunque por ahora con aportes menores a los de convenio.
Lo que no puede saberse es si Pérez Companc, socio de Endesa en Edesur, y EDF, que comparte con la española la gestión de Edenor, se oponen realmente a continuar con la tercerización o si se trata de una manera más de mostrar los conflictos societarios. Lo cierto es que EDF quiere comprar la parte de Endesa en Edenor, pero dice que la española fija un precio para no vender y que el gobierno argentino no la ayuda a apurar la operación, mientras Endesa dice que necesita tiempo para no vender a precio vil, presionado por las autoridades de la competencia de la Argentina. Con el correr de los meses, estas posiciones llevaron a un creciente malestar entre ambos socios que deben gerenciar juntos la distribuidora norte.
Tampoco es buena la relación entre Endesa y Pérez Companc en Edesur. La empresa argentina logró aumentar su participación accionaria en 7% e igualarla con la de Endesa, por la que requirió, sin éxito, tener la misma cantidad de miembros en el directorio. Pérez Companc recurrió a la Justicia, que a fines de diciembre falló a su favor, pero los españoles habrían decidido llevar el tema a un arbitraje internacional.
Estas dificultades societarias son las que en realidad podrían derivar en una desaceleración de las inversiones, sobre todo si en cada empresa, un socio se empeña en poner trabas a lo que propone el otro. Pero por ahora, en ambas compañías hay una fuerte preocupación por «pasar el verano» y no volver a una crisis como la de febrero de 1999, con el apagón de Edesur, porque todas las encuestas muestran que el público tiene una especial sensibilidad a las interrupciones del servicio, lo que obliga al poder político -como es el caso del jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra-a adoptar actitudes por lo menos en apariencia más severas que en otros servicios.
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