Peleas entre socios en Edenor y Edesur
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Plazo
Según los dirigentes gremiales, la falta de definición afectará la calidad del servicio porque Electricité de France, socia de Endesa en Edenor, habría dicho que no invertirá en la distribuidora porque si lo hiciera, valorizaría un activo que después tiene que comprar.
Pero el gremio también se ve afectado porque en apariencia, EDF habría mostrado interés en comprar 10% de las acciones de Edenor que siguen en poder de los trabajadores, por el programa de propiedad participada (PPP), pero no concretaría esta propuesta porque también sería una forma de valorizar Edenor.
Lo que no puede saberse es si Pérez Companc, socio de Endesa en Edesur, y EDF, que comparte con la española la gestión de Edenor, se oponen realmente a continuar con la tercerización o si se trata de una manera más de mostrar los conflictos societarios. Lo cierto es que EDF quiere comprar la parte de Endesa en Edenor, pero dice que la española fija un precio para no vender y que el gobierno argentino no la ayuda a apurar la operación, mientras Endesa dice que necesita tiempo para no vender a precio vil, presionado por las autoridades de la competencia de la Argentina. Con el correr de los meses, estas posiciones llevaron a un creciente malestar entre ambos socios que deben gerenciar juntos la distribuidora norte.
Tampoco es buena la relación entre Endesa y Pérez Companc en Edesur. La empresa argentina logró aumentar su participación accionaria en 7% e igualarla con la de Endesa, por la que requirió, sin éxito, tener la misma cantidad de miembros en el directorio. Pérez Companc recurrió a la Justicia, que a fines de diciembre falló a su favor, pero los españoles habrían decidido llevar el tema a un arbitraje internacional.
Estas dificultades societarias son las que en realidad podrían derivar en una desaceleración de las inversiones, sobre todo si en cada empresa, un socio se empeña en poner trabas a lo que propone el otro. Pero por ahora, en ambas compañías hay una fuerte preocupación por «pasar el verano» y no volver a una crisis como la de febrero de 1999, con el apagón de Edesur, porque todas las encuestas muestran que el público tiene una especial sensibilidad a las interrupciones del servicio, lo que obliga al poder político -como es el caso del jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra-a adoptar actitudes por lo menos en apariencia más severas que en otros servicios.



