1 de noviembre 2001 - 00:00

Pese al real, crece el superávit con Brasil

El primer reparo que se empieza a escuchar en Brasil con la situación argentina es que, si el país se precipita hacia el default, la deflación en los precios tornará más agresivas las exportaciones hacia Brasil. Sin default, el superávit argentino aumentó 64% en un año y se mantuvo durante el último mes. Pero la preocupación más novedosa de los brasileños tiene que ver con la emisión de las LECOP (que ellos denominan, claro, "lecopi"): creen que la difusión de ese medio de pago constituye una reserva de mercado proteccionista para las empresas argentinas, porque ese bono no es convertible con el dólar y, por lo tanto, no puede ser aceptado por las firmas exportadoras brasileñas. "¿De qué nos serviría? Apenas para pagar la nafta hasta la frontera", explicaba ayer, burlón, un brasileño.

Pese al real, crece el superávit con Brasil
Por lo menos en el comercio bilateral con Brasil, la Argentina puede mostrar buenas noticias. Entre enero y setiembre de este año el país tuvo un superávit comercial de 824 millones de pesos contra Brasil, derivado de haber exportado por 4.902 millones de pesos e importado $ 4.078 millones. Esto es aproximadamente 64 por ciento más que el mismo período de 2000, cuando el superávit había alcanzado los 503 millones de pesos.

Además, de mantenerse esta cifra, la balanza comercial será casi 35% superior al saldo del '99. En realidad, lo que existe es una caída tanto en las importaciones generales como en las exportaciones, producto de la recesión argentina y de la pérdida en el nivel de actividad que se registra en Brasil desde el segundo trimestre de 2001.

• Setiembre

Particularmente positivo fue el dato de setiembre, donde la Argentina acumuló un superá-vit de 123 millones de pesos por haber exportado por 453 millones e importado por $ 330 millones. Supera a los 102 millones de pesos de superávit de agosto y los $ 81 millones de julio.

La Argentina tuvo además un balance positivo en los saldos entre exportaciones e importaciones en todo el año, situación que se mantiene desde diciembre del '99. Además, consolida su balanza comercial positiva durante 2001, situación que se mantiene constante desde el '94, el último año en que hubo déficit. En ese período, el desequilibrio fue de 474 millones de pesos. El mejor año para la relación comercial fue el '96, donde la Argentina ganó 1.265 millones de pesos entre importaciones y exportaciones.

Según los datos oficiales, el principal rubro que la Argentina le exporta a Brasil continúan siendo, pese a la crisis, los vehículos (camiones, autos, etc.): el país envió 1.211,4 millones de pesos en mercadería, lo que representa 24,6 por ciento más en los primeros nueve meses del año.

En segundo lugar, aparecen los productos vegetales (trigo, soja, maíz), con 1.020,6 millones de dólares exportados. En este caso hay una baja de 1,1%. También hay una caída, esta vez importante y de 25,8 por ciento, en las exportaciones de petróleo durante este período con envíos por 879,3 millones de dólares. En cuarto lugar, aparecen los materiales eléctricos con 356 millones de dólares; en quinto, los productos químicos con 354 millones de dólares; y en sexto, los plásticos y neumáticos con u$s 312 millones.

El dato positivo de la balanza comercial entre la Argentina y Brasil, sin embargo, tiene un costado negativo.
El superávit comercial con el país vecino, y su principal socio, afecta al argumento de Domingo Cavallo que mantiene la hipótesis (en realidad en sintonía con la Unión Industrial Argentina) que la devaluación del real provocó una invasión de productos brasileños y una caída en las exportaciones argentinas. Más bien se fortalecería la posición que tiene el copyright del embajador plenipotenciario de Brasil para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves, que asegura que las pérdidas argentinas se deben a la recesión y no a un aumento en los ingresos de productos brasileños; más allá de existir problemas en sectores puntuales como el calzado, textiles y papel.

• Empresarios

En sintonía con Botafogo habló ayer el presidente del Grupo Brasil (que agrupa a las principales empresas de ese país que invirtieron en la Argentina), Eloi Rodríguez de Almeida, que desestimó que la devaluación del real haya perjudicado la producción local.

Según el empresario, «muchos argentinos creen que los brasileños con su devaluación pueden exportar más e inundar el mercado argentino, pero eso no es así», ya que «las exportaciones brasileñas cayeron 34 por ciento en los últimos seis meses». Rodríguez advirtió que «a la Argentina no le conviene pelearse con Brasil, porque 30 por ciento de sus exportaciones va a Brasil, del cual 50 por ciento es de la provincia de Buenos Aires».

Cavallo y la UIA aseguran lo contrario. Según la visión del ministro de Economía, los dos países deben acordar un sistema de bandas cambiarias por el cual cuando Brasil devalúe su moneda, instantáneamente comiencen a funcionar aranceles diferenciados para el total de las importaciones del país vecino. Según Cavallo, la caída del real contra el dólar produciría un peligro de aumento en las importaciones desde Brasil y una caída de las exportaciones hacia Brasil.

De todas maneras, desde Economía se avanza en medidas para proteger parte de la industria local frente a la producción de Brasil. En concreto, el presidente Fernando de la Rúa, Cavallo y el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, firmaron el lunes un decreto, adelantado ayer por
Ambito Financiero, por el cual se especifica un beneficio fiscal para importar artículos electrónicos y de telecomunicaciones con costo mínimo. En un primer momento, la medida beneficiaría el ingreso de registradoras y máquinas vinculadas.

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