La tradición sostiene que el inicio del verano coincide habitualmente con una mejora accionaria. Contrario sensu, cuando esto no ocurre, se habla de que las cosas están peor de lo que parecen. Las últimas cuatro ruedas sólo mostraron que lo peor no quedó atrás y que incluso puede estar más cerca de lo que es conveniente para poder relajarse. Si bien los papeles más chicos, englobados en el índice Russell 2000 siguen al frente del mercado, con la baja de 5,88% que tuvieron en la semana volvieron a pasar del lado perdidoso. El S&P500, el indicador más popular del «mercado» merced a 2,72% desandado en los últimos días, vuelve a arrimarse a la zona de osos, ya que acumula una baja de 9,82% en estos poco más de seis meses. Las Blue Chips siguen estando entre lo mejor, pero la merma que tuvieron viernes/viernes de 2,36% no dejan tranquilo a nadie. Entonces qué decir de los papeles tecnológicos, que no sólo se derrumbaron 7,07% en apenas 4 ruedas, incrementando lo perdido en 2001 a 18,88%, o de las otrora «excitantes» acciones de Internet que se desplomaron 10,65% llevando a 44,92% lo perdido desde fines de diciembre último. Sí se notó una presión compradora en el mercado de los bonos del Tesoro, llevando a que la tasa de 10 años bajara casi 1% para quedar en 5.366% y la de 30 en 5.736%; esto pareció tener mucho más que ver con una nueva búsqueda de seguridad más que con cualquier otra cosa. Si bien la esperanza de nuevos recortes en el costo del dinero para el sector bancario por parte de la Fed siguen latentes, las presiones que hay en contra de las monedas de la Argentina, Brasil, Chile, Hungría, Turquía, Suecia, Sudáfrica, y un par de países asiáticos, sugieren que están entrando fondos del exterior en búsqueda de seguridad hasta que se aleje la posibilidad de una nueva crisis general en los países emergentes. No debe extrañar entonces que el dólar continuará su camino alcista frente al euro que perdió 0,2% en la semana y al yen que retrocedió casi 1%. Lo que en cambio quedó en suba y esto no fue una buena noticia es el petróleo, ganando 6,57% para quedar en u$s 28,08 por barril. De alguna manera lo acontecido en la última jornada cuando el Dow perdió 2.175 para quedar en 10.252,68 puntos y el NASDAQ cayó 3,65 por ciento acercándose peligrosamente a la línea mágica de los 2000, tuvo que ver con lo ocurrido. Pero no hay que olvidar que aun con la baja que han tenido las acciones, las 500 empresas que engloba el índice S&P cotizan con una radio P/E de 33, prácticamente el doble de la media histórica. Es así que lo más difícil hoy sigue siendo encontrar argumentos que demuestren que estamos frente a un mercado «barato» (que suba o baje es otra cosa).
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