1 de octubre 2004 - 00:00

Pésimo remedio a mercado enfermo

Pésimo remedio a mercado enfermo
Es posible que ya sepamos quién va a ser el futuro presidente de los EE.UU. Todo depende del debate que se dio ayer entre los dos principales contendientes y que -si la historia se repite- verá al ganador como líder del Ejecutivo por los próximos cuatro años. Convencidos de que, salvo excepciones, la elección entre dos políticos es una afín a la de escoger entre Guatemala y guatepeor, con la sola premisa de que "el mercado" puede eventualmente ser más proclive a la línea republicana, lo más que nos atrevemos a sugerir es que de aquí en más algunos inversores pueden comenzar a extender sus horizontes de inversión escogiendo entre bonos y acciones de altos dividendos (curiosamente, este, que es lo que podemos llamar "el escenario demócrata", es lo que parecen privilegiar en estos tiempos los inversores) frente a papeles de crecimiento y alta tecnología.

Semejante escepticismo frente al efecto que puede tener la política sobre lo bursátil se sustenta en parte en lo que vimos ayer. Perdiendo u$s 26.700 millones de su valor de mercado, la empresa del día fue, sin duda, el laboratorio Merck, duramente castigado (el papel retrocedió 27%) después que anunció que retiraba de la circulación una de sus drogas más populares y reducía su estimado de ganancias para el año. Esto explica no sólo los impresionantes 1.750 millones de acciones negociadas en el NYSE (en el NASDAQ se " hicieron" 68 millones menos), sino también el 0,55% que perdió el Dow al cerrar en 10.080,27 puntos y la poca o nula atención que se les dio a otras noticias, como la nueva suba del petróleo, los datos de la macroeconomía, las masacres en Irak y, por sobre todas las cosas, los debates políticos.

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