Petrodólares podrán seguir liquidándose en el exterior

Economía

El Decreto 2.703, publicado el último día del año en el Boletín Oficial, que ratifica el derecho de las empresas petroleras a la libre disponibilidad de 70% de las divisas de sus exportaciones, fue, sin dudas, la llave que permitió cerrar la tregua de precios por 90 días entre las compañías y el gobierno, que se firmará hoy.

La norma que venía negociándose desde octubre entre el gobierno y las empresas salió al final repentinamente, y todo indica que fue lo que permitió cerrar la tregua de precios por 90 días que se acordó el lunes entre ambas partes, pero que recién hoy -con el 2.703 asegurado-será oficializada por productoras de petróleo y refinadoras. Así, como habían anticipado algunos petroleros a este diario, en la edición del lunes, el gobierno tuvo que «dar algo» para lograr la tregua.


Las petroleras tienen la libre disponibilidad de 70% de las divisas provenientes de sus exportaciones por un decreto de 1989, cuando se establecieron las condiciones para la privatización de áreas petroleras secundarias y centrales. Ese derecho está, además, ratificado en cada contrato de concesión firmado entre el Estado nacional y las petroleras.

Sin embargo, a mediados de este año, y en respuesta a una consulta efectuada por el Banco Central que a su vez recogió la inquietud planteada por algunas entidades financieras, el procurador del Tesoro, Rubén Citara, dijo que las petroleras debían liquidar 100% de las divisas en el mercado local de cambios.


El dictamen, aunque no es vinculante para el Ejecutivo, alarmó a las petroleras que en la actualidad obtienen sus mayores ganancias de la exportación y utilizan las divisas de libre disponibilidad para afrontar compromisos externos. También creó una situación de incertidumbre en el Banco Central.

Esta entidad comunicó a los bancos la respuesta del procurador en forma oral y, posteriormente, en el último día de gestión de Aldo Pignanelli, a través de una nota escrita, pero sin valor legal, por no tratarse de una circular o de una comunicación del Banco Central.

Desde octubre, las petroleras venían pidiendo al gobierno una ratificación del Decreto 1.589 de 1989, ofreciendo a cambio liquidar voluntariamente hasta 50% de las divisas en el mercado interno. Según las compañías, la ratificación del decreto restaba incertidumbre a su operación en la Argentina, sobre todo, frente a las calificadoras de riesgo, que alertaron varias veces durante el año sobre la posibilidad de medidas intervencionistas en el mercado petrolero.


En apariencia, el nuevo titular del Central, Alfonso Prat-Gay, desde que asumió también habría hecho notar al gobierno la necesidad de una definición del Ejecutivo sobre el tema. Sin embargo, el gobierno siguió dilatando el decreto que por lo menos desde el 13 de diciembre ya contaba con la firma del ministro Roberto Lavagna, y estaba en la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia.

• Logros

La norma finalmente se destrabó el lunes, en el preciso momento en que el gobierno cerraba el acuerdo para una nueva tregua de precios con las petroleras por 90 días. De una manera sintética podría decirse que de las negociaciones con las empresas, el gobierno obtuvo:

• Mantener los precios inter-nos de los combustibles estables (falta todavía un aumento de Repsol YPF que se aplicaría a partir de mañana) por 90 días.

• No resignar retenciones ni impuesto a los combustibles, ya que el acuerdo es, como quería el gobierno, «entre privados». Las productoras de petróleo se comprometieron a vender el petróleo a 28,5 dólares el barril a las refinadoras que no tienen materia prima propia (Shell y Esso), constituyéndose una especie de cuenta compensadora por la cual, si el precio internacional baja, se mantendrá el mismo valor interno de 28,50 dólares hasta que se compense lo no percibido.

A cambio, el gobierno otorgó a las petroleras:

• La ratificación del derecho a liquidar en el exterior 70% de las divisas de las exportaciones.

• Destrabó las exportaciones de petróleo y de gasoil, eliminando trámites burocráticos.

• A través de la Cámara de Diputados, quedó archivado el proyecto de ley, que venía motorizado por la Secretaría de Hacienda, para que el impuesto a los combustibles pasara de ser una suma fija en la actualidad a un porcentaje del precio, iniciativa que fue fuertemente resistida por las petroleras.

• Se archivaron los proyectos de subir las retenciones para cuando el precio internacional se ubicara, como ahora, por encima de 30 dólares.

Un dato llamativo es que el acuerdo se cerró, mientras por primera vez en diez días, el petróleo en Nueva York tuvo dos bajas consecutivas.
De este modo, el barril del West Texas Intermediate cerró a 32,72 dólares el viernes pasado, y a 31,20 este martes, lo que implica una disminución de 4,6% en dos jornadas.

Si al precio del martes se le descuenta 10% (porque las refinadoras pagan el precio inter-nacional menos la mitad de la retención de 20%), el valor se ubica en 28,08 dólares, por debajo del precio sostén de 28,5 dólares, establecido en el acuerdo.

En estas condiciones y con la perspectiva de que la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) aumentará la producción a partir de hoy, lo que podría llevar todavía más abajo las cotizaciones, las petroleras pueden entrar con comodidad al acuerdo, además de haber obtenido la ratificación de 30%-70% que para ellas era fundamental.


Por otra parte, si un eventual ataque de los Estados Unidos a Irak complicara los embarques de petróleo provenientes de Medio Oriente y la cotización internacional superara los 35 dólares, está establecido que el acuerdo entre petroleras y gobierno deberá renegociarse.

No hay dudas de que en ese caso, para mantener un precio sostén y que no haya subas en los combustibles, las petroleras exigirán al gobierno que resigne retenciones.

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