30 de septiembre 2003 - 00:00

Pierde el campo u$s 100 millones por la sequía

La sequía puede pulverizar la ganadería argentina. Al menos, esa amenaza acecha en la región pampeana y el Litoral, donde la escasez de lluvias ya generaron pérdidas que algunos privados calculan en $ 100 millones que terminarán de definirse el próximo año con el nivel de afectación de la producción.

La falta de lluvia o los registros mínimos (de entre 5 mm y 20 mm) marcados durante el fin de semana complican seriamente el futuro de la ganadería en el sur y oeste de La Pampa, San Luis, sur de Córdoba, el Litoral y el sudoeste de Buenos Aires.

La falta de agua afectó ya las pasturas y en muchas zonas, la falta de alimento y de campos aptos para la alimentación animal, determinó una sobredemanda de tierra apta para carga ganadera en áreas con buenas condiciones de humedad. Esto determinó un crecimiento de 30% en la búsqueda de arrendamientos ganaderos y sobreprecios que fluctuaron de entre 40% y 50% durante las últimas dos semanas.

Otro de los rubros afectados es el de la alimentación animal. El costo de los rollos pasó de $ 50 a $ 70 por unidad, que trasladados a los campos con carencia de alimento aumentan los costos hasta ubicar cada rollo en un valor de $ 110/140, según las distancias. Los ganaderos hacen una cuenta simple: un camión transporta 30 rollos y cotiza el flete en $ 2 por kilómetro de distancia y cada rollo podría llegar a alimentar a 100 vacas por día generando un adicional de gasto que los precios de la hacienda, muy deprimidos, determinarían un gasto de difícil recuperación.

Tanto la cría como la invernada están atravesando una coyuntura difícil por la sequía: mortandad de animales, caída del índice de preñez por deficiente alimentación, problemas en las pariciones y servicios deficitarios determinarían un lucro cesante de complejo cálculo.

•Seguro agrario

«Frente a una catástrofe de esta naturaleza es muy difícil reclamar una acción puntual cuando, en realidad, se necesita un seguro agrario general en el país. También hace falta una nueva Ley de emergencia agropecuaria que contemple todos los casos», reconocía el gremialista del Frente Agropecuario, Horacio Delguy.

Las lluvias irregulares y pobres del fin de semana determinan un mapa desparejo de la realidad. Las precipitaciones ni siquiera se unifican por departamentos y cada productor atraviesa una situación distinta de sus vecinos. Este hecho, muy común durante el último año, hace que se generen distorsiones en los cálculos de pérdida por la seca.

A los problemas ganaderos se suman la de miles de productores agrícolas que ya contabilizarían pérdidas por recortes de rendimientos en trigo y retrasos en los laboreos previos a la siembra del maíz. En agricultura la pérdida puede ser más espectacular por el volumen (de producción) y por los valores (calculados en dólares), pero la afectación en ganadería puede tener consecuencias imprevisibles para el futuro del campo argentino.

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