Liberado ya de las obligaciones protocolares que le imponía su condición de presidente de la Unión Industrial Argentina, el empresario Héctor Méndez volvió a ponerse al frente de su cámara, la Argentina de la Industria Plástica (CAIP), la que ayer emitió un crítico comunicado que apunta elípticamente contra el gobierno por «los graves inconvenientes que están produciendo en las empresas del sector los frecuentes cortes de energía que se vienen sucediendo en las últimas semanas». El texto reclama «un sinceramiento de la situación energética del país, con clara información por parte de las autoridades y el establecimiento de un plan de emergencia energética», o sea todo lo que el gobierno se niega a hacer. El comunicado dice que los cortes y las restricciones horarias resultan en « inactividades de entre 6 y 8 horas diarias», más el tiempo necesario para volver a poner en marcha el proceso productivo y el aumento de los desperdicios. Afirma que esto provocará «aumento en los costos de producción de las empresas y hará inviable que puedan mantener sus condiciones de provisión a la industria alimentaria y a otras usuarias de productos plásticos», al tiempo que advierte sobre posibles despidos y suspensiones en el sector. En otras palabras: ataca sobre dos de los flancos que más le duelen al gobierno, la estabilidad laboral y el índice de precios minoristas.
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Ayer, la AFAC -autopartistahabía emitido un documento en términos similares sobre la continuidad de la temperatura de sus equipos (los plásticos aducen lo mismo), pero lo cerraban sosteniendo su voluntad de «seguir trabajando junto a las autoridades y el resto de los eslabones productivos» en la búsqueda de una salida «lo menos complicada posible a esta situación».