10 de marzo 2006 - 00:00

Podrían ser menores las limitaciones a la carne

Trascendió anoche que gobierno suavizaría medidas anunciadas para frenar precio de carne ante efectos negativos que producirán. • En primer lugar, suspensión a exportación sería por menos tiempo. Como máximo, 180 días. No afectaría a aquellas con valor agregado. • Es que, tal como sucedió con la aftosa, mercados externos se cierran y se pierden, aunque ahora por propia decisión. Es inentendible. • Tampoco la medida haría bajar demasiado los precios. Es que los cortes que se consumen aquí son diferentes de los que se exportan. • Suspensión de personal o despidos por cierre de frigoríficos, juicios al Estado y pedidos de amparos inciden en impulsar modificaciones.

El gobierno comenzó ayer mismo a rever la medida anunciada el miércoles a la noche por la ministra de Economía, Felisa Miceli, de suspender por 180 días las exportaciones de carne vacuna. La resolución que se terminaba de delinear anoche preveía, por caso, cambios en los términos y alcances. La suspensión sería así de «hasta 180 días», según cortes y destinos. El cambio en la terminología implicaría una modificación abismal en la amenaza contra el negocio de exportación. De hecho, los termoprocesados y productos con valor agregado no estarían incluidos en la suspensión.

Esta decisión del gobierno se generó luego de una jornada plagada de reuniones, consultas cruzadas y visitas -incluso de empresarios de la exportación- al Ministerio de Economía.

Hasta ese momento habían sido todas especulaciones.

Se habló ayer de una previsible fuerte crisis en la industria frigorífica, con pérdida de empleos y acciones legales como forma de atenuar juicios en contra por incumplimiento de contratos internacionales.

Los productores, los otros perjudicados por la decisión del gobierno, se mantuvieron con perfil bajo, sin un discurso unificado y a la espera de que la medida sea publicada en el Boletín Oficial.

El anuncio de la ministra Felisa Miceli provocó una ebullición en toda la cadena de ganados y carnes.
Mientras algunos optaban por el bajo perfil, otros agitaban sus ánimos para protestar. El arco político, en tanto, se sumaba a las críticas y elogios por la medida, según su posicionamiento frente al gobierno.

• Objetivo

La decisión del presidente Néstor Kirchner de suspender las exportaciones de carne tiene como objetivo provocar la baja del producto, que ya aumentó cerca de 10% esta semana en los mostradores. Según analistas del sector, la medida tendrá el efecto buscado en lo inmediato pero provocará la pérdida de mercados y reducirá la oferta futura al desincentivar la inversión.

En consecuencia, indican, la firmeza en el precio de la carne se mantendrá en el mediano y largo plazo, sumada a la baja de stock que la menor inversión provocará sobre la ganadería.

Un amplio sector del gobierno salió ayer a respaldar públicamente la medida decidida directamente por Kirchner. El sector ganadero e industrial de la carne llegó a esta situación de conflicto debido a que el miércoles el ganado en pie se disparó hasta 11% en Liniers y las subas del mes, con sólo 6 días de operaciones, ya acumularon 20% y más de 25% en el año. Los traslados sobre góndolas suelen ser implacables, según se quejan los consumidores. Ayer, como todos los jueves, los negocios fueron intrascendentes. Para hoy, con remates especiales, se espera una abundante oferta (algunos hablaban de 15.000 cabezas o más, con precios firmes).

El ministro del Interior,
Aníbal Fernández, aseguró que al mercado interno «hay que garantizarlo de alguna forma, y ahí están las responsabilidades del Estado».

El Interbloque Propuesta Federal, integrado por PRO y partidos provinciales ( Neuquén, Tucumán, Mendoza, Corrientes y Acción por la República), pidió directamente la interpelación de la ministra Felisa Miceli para que informe al Congreso acerca de las consecuencias de la prohibición. El bloque parlamentario indicaba que la medida « tendrá un efecto devastador en los trabajadores de los frigoríficos y en una enorme cantidad de pequeños y medianos productores de la cadena agroindustrial de la carne».

Los frigoríficos exportadores se mantuvieron ayer en estado de alerta, con reuniones permanentes, algunas de las cuales demostraban un acercamiento a funcionarios del gobierno de alto rango. Sólo pudieron saber que el aumento en las retenciones para termoprocesados y carnes con hueso se mantenía firme pero que la restricción de exportaciones eximiría a los productos con valor agregado (como precisamente los termoprocesados).

Igual, una fuente empresarial indicaba que «dicha eximición no tiene sentido porque con 15% de retenciones no es conveniente exportar, ni siquiera fabricar».

• Alternativas

Los industriales en sus reuniones evaluaban algunas alternativas que no serán definidas públicamente hasta que no se conozca la resolución. En el mercado de ganado para exportación, en tanto, se reconocía que una importante firma había devuelto hacienda destinada a producir carne con destino a Europa. «La primera reacción es negativa», admitían.

Especulaciones no reconocidas por la industria indicaban ayer que los empresarios estarían analizando:

La ruptura de los contratoscon el mundo, que suelen ser renovables periódicamente con compromisos de largo alcance.


El cierre de plantas faenadoras.

Suspensión de personal por crisis.


La presentación de recursos de amparo.

Juicios al Estado que les permitirían cubrirse ante posiblescausas judiciales en contra por incumplimientos de contratos.


Los productores, en tanto, temen volver a convertirse en el blanco presidencial. Sólo la Sociedad Rural Argentina había emitido, hasta el cierre, un comunicado en el que más que protestar explicaba lo improcedente de la medida anunciada.

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