Por la convocatoria puede caer contrato del Correo
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De este modo, por lo menos desde lo formal, el Correo sólo habría ganado algo de tiempo para llegar a la misma situación. Una vez que el juez declare abierto el concurso el Poder Ejecutivo puede dar por caída la concesión, al igual que si no se hubiera cumplido la intimación al pago.
Lo llamativo es que si se dicta un marco regulatorio adecuado para la actividad postal (lo que se viene dilatando desde marzo del año 2000) y se diseña un contrato de concesión claro y cumplible, habría varios interesados en el Correo oficial, porque éste, aun con todos los inconvenientes que tiene el actual concesionario, sigue siendo el primer prestador postal del país y daría una rentabilidad razonable si no estuviera obligado a pagar un canon que equivale a 20% de la facturación.
Interés
Objetivo
En los despachos oficiales se estima que, tras la presentación en convocatoria, Macri busca un paraguas para negociar quedarse con el Correo con un canon mucho menor y la condonación de la deuda acumulada, junto con un marco regulatorio que ponga límite a la competencia de los prestadores ilegales. Y si no logra todo eso, por lo menos quiere irse del Correo recuperando parte de lo invertido y sin pagar lo adeudado.
Pero aun en este último aspecto,la pretensión de Macri pone en un brete al gobierno. El Correo invirtió, según su comunicado, 360 millones de pesos desde la privatización, aun cuando la inversión obligatoria para los cuatro primeros años de la concesión era de 100 millones de pesos.
Sin embargo, dentro de los 360 millones, se encuentran por lo menos 100 millones destinados a retiros voluntarios, que el ex secretario de Comunicaciones Germán Kammerath permitió computar como inversión obligatoria, lo que está actualmente cuestionado en la Justicia.
El escenario de la convocatoria, si no se lo toma como causa de rescisión del contrato, deja los plazos para solucionar el conflicto por los cánones adeudados en manos de la Justicia, mientras queda abierto el interrogante sobre el canon hacia el futuro, ya que, según la ley de quiebras, el concursado debe cumplir con sus compromisos posteriores a la presentación en concurso.
Concesión
A diferencia de Aerolíneas Argentinas, el Correo no es una empresa que se vendió, sino una concesión. Si el gobierno se decidiera a revocar el contrato por haberse presentado en concurso, dentro de la convocatoria sólo quedarían las deudas de la actual sociedad concesionaria con el Estado y otros acreedores. En tanto, los inmuebles y aun los trabajadores que el concesionario recibió de Encotesa volverían al Estado.
Una salida de esa naturaleza obligaría a una transición de administración estatal del Correo para verificar los bienes a transferir a un nuevo concesionario antes de hacer otro llamado a licitación. Pero antes de eso haría falta una decisión política que es difícil que se tome antes de las elecciones, mientras seguramente tratarán de agotarse las instancias para llegar a una rescisión acordada que evite el riesgo de juicios al Estado. En este sentido, el concesionario tiene una demanda en sede judicial por presuntos incumplimientos del contrato, relacionados con asimetrías laborales y competencia desleal. La demanda, que según afirmaciones del Correo ascendería a 700 millones de pesos, no fue todavía cuantificada ante la Justicia.




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