22 de agosto 2001 - 00:00

Por la recesión crecen también la mora y los incobrables en los servicios públicos

La recesión económica se ha profundizado tanto que ya alcanza a sectores que parecían casi invulnerables, como los servicios públicos esenciales. Las cifras no son tan alarmantes como en productos menos indispensables, pero muestran que aun tratándose de empresas monopólicas, que no pueden ser reemplazadas por otras opciones, y que en todos los casos la falta de pago implica el corte del servicio, la crisis económica también golpea sobre este sector.

Desde el punto de vista del retraso en el pago, la tarifa de Aguas Argentinas sería la primera que los usuarios postergan a la hora de definir qué pagar. El 60 por ciento de los clientes de esta empresa paga al primer vencimiento y la cifra asciende a 72 por ciento al segundo vencimiento, pero recién entre los 18 y los 24 meses se llega a un nivel de cobrabilidad de 95 por ciento.

• Corrimiento

La situación no es nueva, pero en los últimos meses hubo un corrimiento del primero al segundo vencimiento del orden de los cinco puntos. Es decir, hasta mayo, 65 por ciento de los usuarios pagaba en la primera fecha.

En apariencia, la gente se financia no pagando el agua, y privilegia el pago de los servicios que se cortan en forma inmediata. Si bien a los 120 días del primer vencimiento se puede cortar el servicio de agua, hay una gran cantidad de consumidores ubicados en edificios de Capital Federal en los que la facturación es global y por lo tanto es imposible la interrupción del suministro a determinado departamento.

Por otra parte, tanto en Aguas Argentinas como en el resto de las empresas de servicios, se advierte que la amenaza del corte o éste en sí mismo, sólo sirve si hay capacidad de pago. Dicho de otra forma, al propietario de un local comercial desocupado, no le importa que le corten el agua. Por eso, la empresa localiza focos de pequeños comercios no alquilados en el Gran Buenos Aires que van entrando en la lista de morosos por largos períodos. En cambio, hay una cantidad significativa de usuarios que pagan ante la amenaza de acción judicial o de ingresarlos a la lista de morosos de Organización Veraz, lo que le permitió por lo menos hasta ahora a la empresa, llegar a 95 por ciento de cobrabilidad al cabo de los dos años.

El segundo servicio afectado sería el telefónico, aunque el ranking es relativo porque se están comparando empresas con distinta cobertura geográfica. El nivel de cobrabilidad de Telefónica Argentina era de 94 por ciento en enero de este año y el de Telecom estaba en niveles similares.

Esto significa que si calcula un nivel de facturación de alrededor de 3.300 millones de pesos anuales para cada una de las telefónicas, alrededor de 200 millones resultan incobrables. Según Telefónica, hay también un fuerte corrimiento de las fechas: 41 por ciento de los clientes paga al primer vencimiento, 21 por ciento al segundo vencimiento que opera a los diez días, 19 por ciento a los 30 días, 8 por ciento a los 60 días y 2 por ciento a los 90 días. El resto, que equivale a 8 por ciento, empieza a ser de cobrabilidad dudosa y parte de esa cifra representa clientes que se pierden y líneas que son dadas de baja.

• Más morosidad

En el caso de Telecom, 85 por ciento de los clientes pagó a los 30 días del primer vencimiento. Del restante 15 por ciento, se estima que 11 por ciento paga en los siguientes 90 días, mientras 4 por ciento resulta incobrable. La empresa calcula que la morosidad implica actualmente en pesos 5,4 por ciento de la facturación anual, mientras el promedio de morosidad histórica rondaba 3 por ciento.

En las
empresas de gas se advierte un crecimiento sistemático de la morosidad en los últimos tres años, desde que comenzó la recesión, al punto que las distribuidoras pusieron en marcha planes de pago para morosos porque empezaron a advertir un alto índice de clientes a los que se les cortaba el suministro y no volvían a solicitarlo, lo que implicaba un aumento en el número de bajas, o sea, menos clientes.

Voceros de Gas Natural Buenos Aires Norte reconocieron que en 1997, 20 por ciento del total de los clientes pagaba después del segundo vencimiento, mientras en 2000 esa cifra se ubicaba en 23,5 por ciento y ahora se eleva a 30 por ciento. De todas formas, las empresas saben que recién en estos días se empiezan a cobrar las facturas más caras del año para los clientes residenciales (porque se cobra el mayor consumo del invierno) y hay cierto temor de que la cobrabilidad empeore.

En MetroGas afirman que por ahora las facturas impagas sobre el total facturado pasaron de un promedio de 1,3 por ciento del total de ventas a 1,4 por ciento. En Gas Natural, el promedio es levemente más alto: pasó de 1,61 por ciento a 1,76 por ciento, lo que se explicaría por la mayor incidencia, dentro de la masa de clientes, de PyMEs del Gran Buenos Aires, aunque según la empresa, el mayor volumen de morosos sigue estando en el sector residencial.

De todos modos, en las gasíferas, la preocupación es reducir el número de bajas porque son clientes que no se sabe cuándo se recuperarán. Gas Natural dice que redujo el número de bajas de 6.100 a 5.200 entre el primer semestre del año pasado e igual período de este año. Por eso, por lo menos esta empresa, a partir de las facturas de este invierno extendió la facilidad de los lugares de Pago fácil hasta el segundo vencimiento y hasta 20 días después, cuando el consumidor ya recibió el aviso de deuda con los intereses. Hasta ahora, sólo se podía abonar por Pago fácil en el primer vencimiento.

En las eléctricas Edenor y Edesur, la morosidad tuvo un escalón preocupante a partir de junio, con una suba de 2 puntos. En Edesur afirman que sobre un nivel de cobrabilidad histórico de 99 por ciento, en junio se pasó a 95 por ciento, aunque en julio se recuperó a 97 por ciento. En Edenor, en tanto, dicen que mientras hasta hace un año el promedio de atraso en el pago rondaba los 30 días y equivalía a 9 por ciento de la facturación, ahora se ubica en 36 días, e involucra a 11 por ciento de las facturas.

Pero las eléctricas utilizan una política de cortes del suministro muy sistemática por lo que todavía no se ve como un segmento crítico el de los usuarios residenciales, en cambio empezarían a observarse algunos indicios preocupantes en el segmento de las grandes industrias, como si éstas prefirieran pagar la tasa por pago atrasado que tomar dinero en bancos para la factura eléctrica.

Dentro de este contexto, con mayor o menor impacto, todas las empresas están empezando a verse afectadas por la morosidad del Estado nacional, de los provinciales, y en algunos casos hasta de los municipales. Por otra parte, todavía está pendiente de resolución si las facturas de los servicios entran en el recorte del déficit cero, es decir si las empresas percibirán 13 por ciento menos aun cuando el consumo se mantenga en los mismos niveles.

• Restricciones

A diferencia del Estado que puede seguir consumiendo lo mismo y aspira a pagar menos, los consumidores individuales y las empresas optan por restringir el consumo. Esto se nota sobre todo en el servicio telefónico y en particular en los celulares. Desde diciembre, los consumidores gastan menos pulsos de la telefonía fija y menos minutos de la telefonía celular, aunque las empresas mantienen en reserva los datos concretos, como si tuvieran temor al contagio.

En telefonía celular, hoy más de 70 por ciento de los clientes usan tarjeta prepaga pero como tienen tres meses para usar el teléfono recibiendo llamadas con una carga mínima de 10 a 20 pesos, según la empresa, el consumo se redujo drásticamente. El mayor desafío para las compa-ñías de celulares es hoy mantener a los clientes pospagos que no son empresas y que representan entre 10 y 15 por ciento de la clientela, dada la tendencia a pasarse al sistema de tarjeta prepaga. Por eso, todas ofrecen beneficios para que el usuario permanezca como pospago y con débito automático en la tarjeta de crédito.

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