La verdad es que normalmente los informes macroeconómicos no afectan al mercado bursátil. Esto resulta ser especialmente cierto para algunos reportes y en especial para el Beige Book, que es un informe que prepara la gente de la Reserva Federal sobre la situación económica "pasada" del país. Si bien éste a su vez se utiliza para la preparación del Grey Book, cuyo contenido conlleva verdadera información (pero que se mantiene en secreto los siguientes cinco años a su emisión) y es aparentemente el que le interesa a los gobernadores de la Fed, lo cierto es que es raro que el "Beige" aporte algo que el mercado no conocía antes o que al menos no sospechaba. Ayer vivimos una de esas excepciones que obligan a emplear el término normalmente. Luego del rally de última hora del martes, las operaciones en el premarcado fueron ayer claramente alcistas. Si bien cuando sonó la campana de largada en el NYSE las cosas pare-cieron calmarse un poco, realmente nada significativo pareció pasar hasta las 14.
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Mientras el Dow se mantenía prácticamente sin cambios, desde las 12 el NASDAQ había iniciado un leve camino bajista luego que el vicepresidente de la Fed, Roger Ferguson, declarara que la economía norteamericana aún no había tocado fondo (refutando en el clásico juego que siguen los integrantes de la Fed, las declaraciones del presidente de la Fed de N.Y., McDonough). Pero cuando a las 14 se distribuyó el Beige Book entre el público, los osos se hicieron del mercado, arrastrando las Blue Chips que quedaron al final del día en 10.871,62 puntos, mostrando una merma de 0,7%, en tanto los papeles tecnológicos perdían 2,23%.
Más que la variación de precios, lo que dejó un mal gusto en la boca de los inversores fue que el volumen negociado volvió a retroceder, negociándose apenas 1.064 millones de papeles en el NYSE y 1.546 millones en el NASDAQ, y los cierres de los principales índices bursátiles estuvieron apenas unos puntos por encima de los mínimos del día. El comentario que suscitó la atención de los inversores en el tomo de tapas marrones fue que la mayoría de los distritos que reportaron información para su elaboración no veían señales de cambios en la actividad económica de abril. A esto se sumó la acostumbrada ristra de empresas anunciando malos resultados y así se entiende algo más el porqué de la baja. Si bien en los tiempos que corren es muy difícil efectuar predicciones, especialmente porque la hora final de operaciones está siendo la decisiva en el mercado, con el reporte de empleo y los precios mayoristas que se conocen en pocas horas y las brujas visitando al mercado el viernes, es poco probable que tengamos algo más de calma.
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