Potencias del mundo bajaron las tasas pero Wall Street cayó otro 2%. Convocan urgente cumbre de 20 países el sábado en Washington
Nunca en la historia moderna mundial se vivió una jornada tan dramática como la de ayer en mercados, con tantas idas y vueltas. • Por la madrugada, en la Argentina, las operaciones a futuro que se hacían anticipaban un nuevo derrumbe, con caídas de 10% en el Dow Jones. • Fue entonces cuando las principales potencias del mundo anunciaron al unísono una fuerte baja de tasas. • EE.UU., la Unión Europea, Inglaterra, Canadá, Suecia, Suiza, China y Australia dispusieron de emergencia esa medida. • Se revirtió la tendencia, pero su efecto fue efímero y con el correr de los minutos, en Nueva York volvieron a aparecer los fuertes vendedores. • El cierre encontró a Wall Street con su sexta caída consecutiva, de 2%. • De nuevo, bancos y aseguradores estuvieron en la mira. • MetLife cayó 22% y en sintonía estuvieron Citigroup y Bank of America. • Lo cierto es que funcionarios contribuyen a la crisis. • Henry Paulson salió a hablar del paquete de rescate por u$s 700.000 millones, pero terminó reconociendo que pueden caer más entidades. • El FMI presentó sus proyecciones para 2009 y fue más lapidario que de costumbre (más allá de que no encuentra su rol, ni siquiera como pronosticador, en esta crisis). • Ministros de Francia dicen que sus bancos son más seguros que los ingleses y exportan incertidumbre. • Muchas más balas no les quedan disponibles a los gobiernos. • La tasa en EE.UU. está en 1,5% anual y no puede ir a 0%, por lo que nuevas reducciones son limitadas. • Ahora se intentará reunir al Grupo de los 20 países (los 7 más ricos y los emergentes), entre los cuales se encuentra la Argentina. • No hay que aguardar grandes medidas. • Habrá que esperar la implementación de las ya lanzadas y que el pánico inversor encuentre un freno.
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Arriba: Ben Bernanke, Henry Paulson, George W. Bush y Gordon Brown. Abajo: Nueva York, Brasil o Corea... En todos lados primaron ayer las curvas descendentes y los rostros de preocupación. El yen, en tanto, siguió valorizándose contra el dólar.
Según informó el FMI, las entidades financieras en los Estados Unidos precisarán juntar nuevo capital por nada menos que u$s 675.000 millones.
Entre las instituciones ligadas al sector financiero, otra víctima ayer fue Metlife, una de las aseguradoras más grandes de los Estados Unidos. Su acción cayó 27%, ante la confirmación de que precisará más capital y una caída de 48% en sus beneficios. Evidentemente, el mercado está sensible por lo que fue el rescate estatal del gigante asegurador AIG.
«La gran preocupación es que nos encaminamos a una recesión», indicó Jeffrey de Graaf, managing director de ISI Group de Nueva York. «La primera parte de la caída tuvo que ver con borrar las subas del último boom, la segunda es la recesión que esto genera. Y estamos a mitad de camino de este proceso». Esta lectura es coincidente con la de otras analistas, que consideran que las acciones norteamericanas,pese a las fuertes caídas acumuladas, aún tienen espacio para seguir cayendo.
Una vez más, las pérdidas de Wall Street se contagiaron a todo el mundo. Las Bolsas europeas cayeron más de 5%, en medio de los apurados rescates a bancos por parte de los gobiernos, como sucedió en Islandia o en el propio Reino Unido.
Pero la crisis se profundizó sobre todo en mercados emergentes, con fuertes devaluaciones y pérdidas bursátiles que reflejan una gran salida de capitales. El índice que sigue la evolución de mercados emergentes cayó 7,4% y acumula una pérdida de 22% en las últimas seis jornadas.
Las dificultades cada vez más agudas de las empresas por acceder a crédito juegan en contra de una posible recuperación. La decisión de la Fed de salir a comprar papeles comerciales de compañías y el salvataje de u$s 700.000 millones que implementaría el gobierno norteamericano no serían suficientes para dar vuelta el pesimismo de los inversores. Ahora la duda no es si el mundo marcha a una recesión, que ya está descontada, sino a una depresión, con una caída del PBI mucho más profunda y prolongada en los países desarrollados.




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