La ropa subió 60% en un año: ¿Cuánto sale salir vestido a la calle?

Economía

El precio de la indumentaria en 2020 se incrementó casi el doble que la inflación. ¿Por qué ocurre esto?

El costo de la Canasta Básica Total (CBT), que determina la línea de pobreza, trepó un 4,7% en diciembre y acumuló en 2020 un alza del 39,1%, por encima de la inflación general minorista, según los datos publicados este jueves por el INDEC.

Así, una familia de cuatro integrantes (compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un niño de 6 años y una niña de 8 años), que no paga alquiler, necesitó $54.208 para no ser considerada pobre, cuando en noviembre requería $51.775.

Dentro de esos datos, se desprende que el mayor aumento dentro de los componentes de la Canasta Básico se registró en prendas de vestir y calzado, con un 60%. Es decir que el incremento fue casi el doble de lo que fue la inflación de 2020, que cerró apenas encima del 36%.

Para tener una idea de precios solo basta con un recorrido por los sitios de venta online. En una de las marcas más reconocidas del mundo difícilmente se consigan zapatillas por menos de $9.000. En otro portal se vende un modelo exclusivo a casi $22.000.

Una remera "de marca" en la mayoría de los comercios se vende en torno a los $3.000. Un jean no menos de $5.000. Así, sin contar ropa interior ni abrigo -solo por la época del año en la que nos encontramos- salir a la calle vestido insume no menos de $17.000 (un poco menos quizás si tratamos de ahorrar en algún producto).

En tanto, en promedio un vestido de día está en el orden de los $4.000 y un abrigo para esta época del año unos $5.000.

Las ventas minoristas cayeron 11,9% interanual en diciembre, según Came. En los supermercados, la baja fue del 12,6% interanual, en octubre, según el INDEC. En los shoppings, la caída fue del 71,1%, debido a que estuvieron cerrados gran parte del año.

Desde la Cámara Industrial de la Indumentaria (CAIA), y la Federación de la Industria de la Indumentaria (Faiia), consideraron en un informe que la inflación fue “heterogénea” según el segmento de la cadena de valor. En el circuito formal de fabricación y comercialización, hasta octubre los aumentos se habían situado en 46,1%, mientras que en el circuito informal lo había hecho en un 70%. También los precios variaron según el origen: los productos nacionales subieron 45%, contra los importados que lo hicieron en hasta 70%.

Los factores que impactaron en los precios difieren en el sector formal y en el informal. Por un lado, la suba del dólar dio de lleno en el costo en las tiendas que importan sus productos. Por otro, los locales que operaban con mayor o total informalidad cargaron en el precio el blanqueo impositivo al que se vieron obligados por la digitalización de los pagos en plena pandemia.

La suba del dólar también impacta sobre la producción local, ya que se utilizan insumos en precios a moneda extranjera. Además de los costos propios de la economía local y del mayor gasto que generó seguir produciendo en medio de la pandemia con protocolos sanitarios.

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