Francisco Macri retornó la semana pasada de Israel, pero sigue conmovido por su visita a la ciudad antigua de Jerusalén y al «Kotel HaMaraví» (Muro de los Lamentos). Sin embargo, sus allegados afirman que el empresario enfatiza a quien quiera escucharlo: «Me impresionó más el presente y el futuro de Israel que el pasado».
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Macri también visitó Yad Vashem (el Museo del Holocausto), donde recordó que uno de sus tíos había muerto en un campo de concentración alemán. Allí les explicó a sus anfitriones que la familia de Macri, en Italia, era de origen socialista, y que ese tío había fundado un partido al que llamó L'Uomo Qualunche (El Hombre Común). De todos modos, lo que terminó de decidirlo para cerrar trato con los israelíes fue la visión de un valle en el desierto del Néguev que sus ahora socios convirtieron en un vergel. «Y esas tierras son siete veces menos fértiles que las que tenemos en Salta...», explicó. Informate más
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