Los bonos argentinos en default no tuvieron variaciones significativas tras detalles del plan de reestructuración de la deuda anunciados el lunes. El riesgo-país cerró prácticamente al mismo valor, en 5.613 puntos. Pero el interrogante que se plantean analistas es por qué títulos que deberían valer entre 8 y 15 centavos de dólar, se cotizan cerca de 30% de paridad.
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Grandes operadores apuestan a que en el corto plazo, el gobierno mejore la propuesta. Incluso que un nuevo funcionario se haga cargo del proceso y la mejore. O bien siguen adelante con los juicios y como pasó con Perú, esperan que el gobierno, con los que no acepten la oferta, arregle a un mejor precio. Hacen el siguiente cálculo para sostener este razonamiento: en base a la propuesta del equipo económico, si la aceptan en los primeros años por lo menos sólo recibirán un dólar anual por cada 100 invertidos. Esto por la tasa promedio de 1% que pagan los nuevos títulos. La propuesta de Lavagna no tiene ningún incentivo, por lo menos hasta ahora, (los conocidos «sweeteners» o «endulzantes») para seducir y premiar con dinero «cash» a los que ingresen a la misma. Por lo tanto, con un dólar por año como único premio, optan por mantenerse fuera la mayoría.
Alimentaron este comportamiento de los papeles argentinos además las versiones circulantes en la plaza, en el sentido de que el gobierno en diciembre mejorará la oferta. Habría sido una frase pronunciada por el secretario de Finanzas Guillermo Nielsen. Pero el fracaso hasta ahora de las conversaciones con acreedores tiene otra arista más delicada e involucra al Fondo Monetario. Concretamente el organismo internacional no podría estar avalando por mucho tiempo más los programas con la Argentina si se rompen las negociaciones con los tenedores de bonos en default. Por eso, la preocupación actual en la sede del FMI en Washington por el rumbo de las conversaciones. Ex integrantes del FMI anoche aseguraron a este diario la importancia del tema recordando que en el default del '80, por cláusulas inter-nas, los técnicos se sentaban a negociar con los acreedores y el gobierno.
Paralelamente otro indicador de lo complicado de la situación actual es el número de juicios que se van iniciando diariamente. Hay disparadores: un importante estudio de la plaza local vio incrementar fuertemente la cantidad de demandas de inversores argentinos con bonos Global tras la quita de 75% que se le iba a otorgar a Cuba por los créditos otorgados a ese país. Ayer con la confirmación del bono hasta 42 años, se alimentó más ese indicador. Pero de base se menciona siempre como un motorizador de juicios la belicosidad que muestra el gobierno con la propuesta. Primero, señalando que «ya desde el '95 se veía que la situación en la Argentina era insostenible» (o sea el que compró papeles después de ese año fue miope), y luego con la falta de concesiones a las metas de superávit fiscal primario y el constante aumento del gasto público (fuera de áreas sociales) pese a la permanente mejora en la recaudación.
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