25 de septiembre 2003 - 00:00

Preocupación

Advertido sobre la firme posibilidad de un embargo del avión presidencial y de manifestaciones de furiosos tenedores de bonos en default, el gobierno decidió cancelar el viaje que Néstor Kirchner tenía previsto realizar a Italia y Alemania en octubre. Las demoras para entablar una negociación concreta con los acreedores y el enojo que provocó la oferta del gobierno conocida esta semana materializan un lamentable escenario de aislamiento para el país.

El presidente Néstor Kirchner mantuvo ayer un cordial encuentro con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, buscando mostrar ambos que la relación no reconoce conflictos.
El presidente Néstor Kirchner mantuvo ayer un cordial encuentro con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, buscando mostrar ambos que la relación no reconoce conflictos.
Néstor Kirchner hablará hoy ante la 58ª Asamblea General de las Naciones Unidas e, insuflado en los halagos que le proporcionó George W. Bush, dedicará una parte de su mensaje a quejarse de la política seguida por el Fondo Monetario Internacional, sobre todo en relación con la Argentina. Será uno de los acontecimientos del día para la delegación argentina.

El otro episodio será la entrevista que le concedió a Cristina Kirchner la ex primera dama Hillary Clinton, para la cual la esposa del Presidente se desplazará desde Nueva York a Washington, donde la autora de «Historia Viva» estará participando de la sesión del Senado norteamericano.

El tercer dato importante de la permanencia de Kirchner en Nueva York hay que inferirlo de un detalle: Rafael Bielsa anunció que su jefe viajará a México, adonde ayer lo invitó Vicente Fox, en la segunda quincena de octubre, «siempre que haya acuerdos para firmar porque no quiere hacer turismo presidencial». Es buena la aclaración. De lo contrario, se podría pensar que Kirchner irá a visitar las pirámides mayas aprovechando que debió suspender la gira europea que tenía prevista para el 10 de octubre. Porque éste es el «detalle» escondido en el anuncio de Bielsa: el gobierno debió cancelar el viaje de Kirchner a Italia y a Alemania, atemorizado por los abogados de la embajada argentina en Berlín.

•Embargos

Esos letrados, según dejó trascender el vocero presidencial Miguel Núñez en el hall del hotel The Peninsula, presumen la aplicación de embargos sobre la aeronave presidencial y también manifestaciones de tenedores de bonos defaulteados en contra de Kirchner. El fantasma de estas agresiones tiñó inevitablemente la participación de la comitiva presidencial en la recepción que ofreció el martes por la noche Gerhard Schröder para festejar el 30º aniversario de la incorporación de Alemania a las Naciones Unidas.

La suspensión de esa gira, que amenaza al gobierno con la materialización del aislamiento internacional, es la primera consecuencia práctica de la cesación de pagos y de los extravíos del Ministerio de Economía en la negociación de la deuda pública. Los afectados por el default de Alemania e Italia unificaron sus personerías para litigar y adoptaron una misma estrategia de protesta, lo que bloqueó también otro tramo, más emotivo, de la gira europea de Kirchner: la visita al pueblo de sus antepasados, en Suiza.

Kirchner dedicó la mañana de ayer a la preparación de su discurso, que será en la práctica su primera aparición en la Asamblea: el primer día de sesiones no pudo asistir por haber llegado tarde al centro de Nueva York, lo que lo obligó a pasar la mañana en la suite del hotel; ayer dedicó la mañana a recibir a Luiz Inácio Lula Da Silva, visitó durante el almuerzo al mexicano Fox y entre las 15 y las 18, además de dormir una siesta, se concentró en la corrección de su discurso de hoy, encerrado en el The Peninsula con su esposa Cristina y con Bielsa. Fue en ese rato que terminó de definirse el planteo que realizará sobre el funcionamiento del FMI y su política. Anoche sus colaboradores más directos prometían un discurso conceptual, adecuado a la relación que debe mantener un gobierno que decidió acordar con el organismo, comprometerse a un ajuste formidable y llevar adelante una cantidad de reformas en el plano fiscal y de servicios públicos que, más tarde o más temprano, tendrá costos ante el público. Por eso Kirchner no dirá lo que dejó trascender a través de distintos «off the record»: que «el trato con el Fondo no debe quedar en manos de tenedores de libros y debe pasar en adelante por la relación con los países».

La presentación del Presidente y su referencia al vínculo con los organismos multilaterales de crédito serán el corolario de una insistente operación de imagen por la cual el oficialismo se ofrece como un negociador victorioso. La indicación de Bush acerca de que «ahí vienen el conquistador del Fondo y la senadora más linda del mundo» fue la primera pincelada del cuadro, sobre la que se dedicó a ironizar hasta el propio Bielsa, ayer, en un diálogo radial: «¿Qué querían que dijera? ¿Que venía un derrotado acompañado de la hermana gemela de Anne Krueger?», sonrió el canciller (ver diálogo en la Contratapa). A propósito de las entrevistas con Bush, un comentario recorrió ayer la comitiva argentina: cuando está frente al presidente de los Estados Unidos es la única ocasión en que Kirchner se abrocha su saco cruzado.

•Imagen

Ayer la reunión con Lula sirvió exclusivamente para avanzar en la misma imagen: «El acuerdo de la Argentina con el FMI fue extraordinario, inaugura una nueva etapa de negociación y será adoptada por Brasil como modelo», dijo Lula, como si quisiera aplacar las quejas de Kirchner porque el gobierno brasileño no fue todo lo solícito que se esperaba a la hora de felicitar al de la Argentina. En algunas oficinas de Itamaraty había malhumor ayer por el juego de Lula con Kirchner. Allí no se entendía la razón por la cual, después de que la estrategia de comunicación argentina fue negociar con el Fondo bajo el eslogan «no somos Lula», el gobierno de Buenos Aires podía hacer reproches sobre la conducta de Brasilia y Da Silva aceptar esas recriminaciones.

•Insistencia

De todos modos, tampoco Kirchner planteó queja alguna sobre el modo en que Brasil rompió, de manera inconsulta según la Cancillería argentina, la reunión de la OMC en Cancún. Lula insistió ayer en que liderará el G-22 de países en vías de desarrollo para reclamar ante las grandes potencias en materia de comercio. Se lo informó también a Bush, ante quien se quejó por críticas del representante comercial de Estados Unidos, Bob Zoellick contra su gobierno. En cuanto a la relación con Kirchner, quedó en un punto amigable, capaz de facilitar el trabajo de los diplomáticos en la organización de la visita presidencial a Buenos Aires del 16 de octubre. Hasta imaginaron un duelo entre Racing y Corinthians, los clubes de los dos mandatarios. Nada sobre los comentarios desdorosos que se le atribuyeron a Kirchner durante el viaje hacia los Estados Unidos, como por ejemplo, que «Lula es como nuestros sindicalistas, vive de la táctica pero no sabe adónde va» (a pesar de lo cual los gremialistas argentinos, hay que reconocer, tienen una longevidad de la que carecen los políticos). «No puede ser que nos dejemos llevar por lo que publican los diarios», coincidieron los dos contertulios en un esfuerzo conciliador.

El ciclo «Kirchner conquistador del Fondo» se cerrará hoy en las Naciones Unidas, con un discurso en el que también se hablará del terrorismo internacional y de la necesidad de tratar esa agenda con un enfoque multilateral. Sólo parcialmente la atención de la comitiva está enfocada en ese debut presidencial. El resto se lo llevará la primera dama y su desplazamiento hacia Washington, en compañía de José Octavio Bordón y su esposa, Mónica González Gaviola, la hermana del interventor en el PAMI. Allí se hablará del interesante libro de memorias de la señora de Clinton -que Cristina leyó antes de visitar a la autora-, se comentarán las polémicas que el trabajo desató en China, se insinuará la posibilidad de que lo presente en la Argentina y que, con motivo de ese viaje, conozca el glaciar Perito Moreno.

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