17 de septiembre 2001 - 00:00

Presupuesto 2002: un dibujo para pasar las elecciones

Presupuesto 2002: un dibujo para pasar las elecciones
Si la economía argentina crece 6 por ciento el año próximo, los acreedores y el Tesoro de EE.UU. acuerdan un canje de deuda conveniente y el Congreso se decide a recortar $ 1.100 millones del gasto total, el país llegará en 2002 a tener déficit cero. Ese fue el mensaje que dejaron el viernes pasado en Diputados Chrystian Colombo y Domingo Cavallo cuando presentaron un proyecto de presupuesto nacional para 2002, casi una obra maestra de maquillaje, con una metodología nunca vista hasta ahora: sin planillas de asignación de gastos por ministerios o áreas, recortes especiales o reforma de la estructura del Estado. Es decir, no figura ninguna referencia a los recursos de los que podrá disponer ningún sector del Estado. Pero la necesidad política de no complicar las próximas elecciones no explica por qué varios funcionarios del gobierno, incluso hasta el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, dieron vuelta sus declaraciones de los últimos días, por ejemplo, llevando una proyección de crecimiento de un optimista 3,4% al increíble 6 por ciento.

De todas formas, todo esto es provisorio, pero habrá que esperar la reacción de los mercados y organismos internacionales esta semana, cuando comprueben que el gobierno, por cuestiones electorales, no se animó a ratificar un presupuesto creíble y ajustado a la realidad. Sobre todo si se tiene en cuenta que, después de los ataques terroristas a Nueva York y Washington, ni el economista más avezado puede predecir hasta qué punto la Argentina puede avanzar con su idea de reestructurar voluntariamente su deuda y bajar la presión de los vencimientos. Así, la movida del gobierno en la presentación presupuestaria sólo estuvo destinada a cumplir con la formalidad legal de presentar el proyecto en fecha. El verdadero presupuesto 2002 se conocerá a partir del 14 de octubre, cuando no sea tan difícil de digerir el costo político que el gobierno debe pagar para avanzar con el duro ajuste que implica llegar al déficit cero.

• Optimismo

Es más, en el proyecto presentado el viernes, sólo se pudo ver una optimista proyección de recursos y la recomendación a los legisladores: «Si ustedes hacen el recorte como corresponde se puede evitar, incluso, la rebaja de 13% a salarios y jubilaciones». Las dos cosas pueden resultar casi graciosas: que la Argentina crezca lo suficiente como para incrementar sus recursos en 7,2% y que la responsabilidad de llevar adelante el recorte la tengan los diputados que, por el contrario, normalmente son los acusados de abultar el gasto que propone el Ejecutivo.

Que el gobierno no presentara un proyecto completo de presupuesto no fue sorpresa para nadie. Esto se sabía de antemano. Sí resultó curioso que se estirara la proyección de crecimiento hasta 6%, una manera eficaz de esquivar inicialmente el recorte de gastos que haría falta para conseguir el déficit cero. La tensión política así se esquiva hasta después de las elecciones. Fernando de la Rúa podrá evitar hablar de mantener la poda en salarios y jubilaciones, y hasta quizás profundizarla, e incluso de una eventual suspensión del pago de aguinaldos.

El bosquejo de los números del Estado que el gobierno presentó al Congreso se apoya en varios supuestos de muy difícil cumplimiento:

• La Argentina deberá llevar adelante un canje de deuda que produzca una baja de u$s 2.700 millones en los vencimientos que operan en 2002. Es cierto que el gobierno tiene avanzadas las negociaciones para realizar una operación de ese tipo, con participación de organismos internacionales y la supervisión del Tesoro de los Estados Unidos. Pero eso fue antes de los atentados. Restará ahora esperar cómo evolucionan las prioridades de Washington para saber si la operación puede realizarse. Pero de todas formas hay un punto básico: los cálculos del presupuesto nacional deben hacerse en base a leyes existentes y al estado actual de las variables de la economía. Una baja en la presión de la deuda puede computarse a futuro cuando se realice, pero la Ley de Administración Financiera del Estado prohíbe que se haga en las condiciones en que lo planteó el gobierno el viernes pasado.

Crecimiento

• Nada le impide al gobierno proyectar un crecimiento de 6% para el año próximo, salvo la realidad. Incluso se sabe que Cavallo quiso llevar ese número a 7%, tal como el propio ministro lo dijo en el Congreso el viernes pasado pero, «como queremos ser mesurados», según explicó, quedó «sólo» en 6%.

Inflar ese indicador sirve para aumentar la proyección de ingresos y por lo tanto bajar la necesidad de recortes. Pero, más allá de que la mayoría de los economistas haya dado por tierra con esa expresión de deseos, durante el fin de semana, es un punto en discordia con la carta de intención que la Argentina firmó con el FMI. Allí se estableció que no habría incremento en los ingresos tributarios para el país en 2002. Esto es porque a pesar de que el Fondo proyecte un crecimiento del PBI de 2,5 por ciento, las rebajas de impuestos acordadas en los planes de competitividad reducirán el efecto de ese crecimiento sobre el cobro de los impuestos.

Pero si se revisa el proyecto presentado en Diputados, Economía proyectó ingreso tributario para 2002 por $ 41.100,7 millones, lo que significa un aumento de $ 2.579,5 millones más que la estimación de ingresos ejecutada para este año, e incluso casi $ 1.700 millones más que lo presupuestado en diciembre del año pasado.

• Por último, para completar el déficit cero, de acuerdo con lo explicado por Cavallo, diputados y senadores deberían ponerse de acuerdo en reducir $ 1.100 millones del gasto. Algo extraño si se recuerda que por lo general el Congreso aumenta el gasto previsto por el Ejecutivo y nunca lo disminuye.

Las pocas pautas que se dejaron establecidas en los 55 artículos del proyecto de ley de presupuesto nacional para 2002 podrían resumirse en:

• Se repiten las autorizaciones al jefe de Gabinete para reasignar partidas y reestructurar el presupuesto que caracterizaron a los proyectos de los últimos 6 años.

• Se limitan las pensiones graciables que otorga el Congreso, se eliminan las prórrogas establecidas en los presupuestos anteriores -todas vencen a los 10 años y normalmente son renovadas- y se prohíbe su cobro a quienes tengan otro ingreso superior a $ 150, un inmueble con valuación superior a $ 20.000 o cuando el beneficiario sea pariente de un legislador.

• El PAMI deberá someterse a las disposiciones de la Ley de Administración Financiera del Estado, sobre todo en lo que respecta al concepto de déficit cero. Es decir, el organismo no podrá endeudarse o gastar más de lo que recauda.

• Habrá reducción de personal en el PAMI ya que su planta de empleados deberá ser similar a la existente al 31 de diciembre de 2000.

• El Tesoro podrá hacerse cargo hasta $ 120 millones de deuda que tenga con esa obra social.

• El Estado asume las deudas pendientes y dispone la liquidación de los residuales de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro, el Instituto Nacional de Reaseguros, el ex Banco Hipotecario Nacional, Obras Sanitarias de la Nación, el ex Grupo Greco y la disolución del Fondo Nacional de la Marina Mercante.

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