Este será el complicado escenario que enfrentarán los funcionarios escogidos por el gobierno argentino -que viajarían esta semana a Washington- para discutir los cambios en la metodología de cálculo del superávit fiscal. Serán de la partida el secretario de Coordinación Técnica, Sobre fines de la semana pasada hubo un «encuentro informal», confirmado por el vocero del FMI,
Cabe recordar que ambos países solicitaron al FMI, mediante la firma del Consenso de Copacabana en marzo pasado, descontar parte de la inversión pública de los gastos corrientes del sector público. El objetivo es que el gasto en infraestructura no sea tomado como corriente, es decir, por ejemplo como si fueran salarios de los empleados públicos. De modo que al fijarse la meta de superávit primario los gobiernos tengan más margen para gastar o menor exigencia de superávit.
En particular, el gobierno brasileño había pedido la exclusión de las inversiones de las empresas estatales del cálculo del superávit primario.
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