El ministro Roberto Lavagna desayunó ayer en China con empresarios durante la cumbre de la OMC.
Dalian, China (EFE) - Los ministros de la OMC reunidos en sesión informal no lograron ayer avanzar en las negociaciones para el acceso a los mercados de los productos industrializados, por la divergencia de criterios y las exigencias de países en desarrollo de una apertura paralela más sustancial en agricultura.
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Según dijo el ministro de Economía de México, Fernando Canales, «hay y sigue habiendo divergencias, porque un grupo grande de países apoya una fórmula simple y otro grupo cree en la necesidad de una fórmula que no armonice tan extremadamente y tenga en cuenta el nivel actual de tarifas arancelarias en cada país». Canales afirmó que la llamada «fórmula suiza» no toma en cuenta el principio de «no reciprocidad completa» por el cual los países en desarrollo no deben hacer tantas concesiones como los industrializados, cuyos mercados son más fuertes y pueden soportar mejor la competencia extranjera. Añadió que México no acepta la «fórmula suiza» y busca más bien una posición intermedia que, según algunos presentes, podría tener su punto de partida en la propuesta de Pakistán. En dicha propuesta se planteó la necesidad de crear dos criterios distintos, para países en desarrollo y desarrollados.
El presidente del comité negociador para el acceso a los mercados de productos industrializados (NAMA) de la OMC, Stephan Johannson, informó que «hay quienes percibenla propuesta paquistaní como un terreno intermedio», aunque reconoció que la negociación no avanzó mucho, pese a que hubo «algunos pequeños signos positivos». La propuesta paquistaní es, en realidad, una modificación de la « fórmula suiza» simple, con dos tipos de coeficientes para países desarrollados (que podrían mantener una media de 6% arancelario) y en vías de desarrollo (cuyo arancel medio sería 30%), según el documento distribuido a la prensa.
• Disparidad
A diferencia de lo que ocurre en agricultura, los países en desarrollo adoptan posturas distintas en cuestión industrial, ya que algunos son economías agropecuarias (y exigen avances en ese frente), mientras que otros necesitan defender y promocionar su producción industrial.
El representante adjunto de Comercio de EE.UU., Peter F. Allgeier, apostó por la opción suiza y opinó que «cada vez, más países están avanzando hacia esta fórmula, que sería más eficaz para reducir los aranceles y alcanzar los resultados que beneficien el desarrollo». Allgeier añadió que el problema con la fórmula paquistaní es que «reduce mucho la ambición aperturista que deseamos».
Roberto Lavagna declaró su decepción por lo que percibió como «un retroceso» en las negociaciones agrícolas, al pedir ayer a la UE que su oferta de reducir aranceles en bienes agrícolas vaya acompañada de menos subsidios a la producción en todos los países ( principalmente EE.UU. y Japón). Lavagna interpretó este comentario de la UE como un distanciamiento de la propuesta del G-20 en agricultura y, pese al desmentido del portavoz comunitario, opinó que tras «este retroceso, no hay razón alguna para flexibilizarse en la producción industrial».
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