Granos: aprueban un plan que busca producir unas 200 millones de toneladas antes de 2030

Economía

El objetivo es aumentar exportaciones y propiciar el agregado de valor en los próximos 10 años. De concretarse podrían sumarse u$s20.000 millones en ventas al exterior.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca aprobó una iniciativa para alcanzar un nivel de producción de 200 millones de toneladas de granos antes de 2030, que de concretarse podría sumar exportaciones por u$s20.000 millones. De esta manera, la “Iniciativa 200 millones de toneladas de cereales, oleaginosas y legumbres” aprobada tras la publicación de la resolución 216/2020 en el Boletín Oficial, estipula que el sector tiene la potencialidad para sumar 60 millones de toneladas a la producción actual que se traduciría en un incremento de u$s20.000 millones, para así alcanzar los u$s57.000 millones en exportaciones totales del sector en un lapso de 5 a 10 años. Asimismo, el proyecto plantea la posibilidad de recuperar entre 500.000 y un millón de hectáreas agrícolas en zonas de exclusión/amortiguamiento con el uso de nuevas tecnologías seguras (Agtech) con una reducción de hasta el 80% en el uso de agroquímicos.

Para la cartera agropecuaria, esto “representaría aproximadamente un ingreso normalizado y sostenido por exportaciones de aproximadamente de u$s2.000 millones”.

“Esta iniciativa busca generar las herramientas que permitan materializar tal potencialidad. Un incremento productivo de tales características, junto a otros desarrollos en cultivos regionales, sentaría las bases de un nuevo escenario nacional de alto dinamismo para la inversión en agregado de valor tanto en proteína animal como en industria alimenticia, que multiplicaría hasta por tres el valor de nuestras exportaciones”, destacó la cartera que conduce Luis Basterra.

La idea de lograr una mayor producción en el sector agropecuario es quizá uno de los puntos de mayor coincidencia entre los distintos actores de la agroindustria y el Gobierno, aunque las diferencias comienzan a plantearse cuando se intenta construir el camino que podría llevar al país al objetivo deseado. La Mesa de Enlace, entidades vinculadas al cooperativismo como Coninagro y varias de las asociaciones de productores buscaron de manera constante pero sin éxito un mayor desarrollo y crecimiento en el sector e incluso presentaron planes de trabajo para lograrlo pero en los últimos años la urgencia le ganó a la planificación y las propuestas quedaron truncas. Industrializar y agregar valor son desafíos que no se logran de un día para el otro y los empresarios lo tienen muy presente, por eso exigen políticas que permitan dar un marco de certidumbre, confianza y perspectivas positivas para acelerar en la ruta del crecimiento.

Cabe mencionar que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) estimó un mes atrás un cosecha 2020/21 de los principales granos de 120,8 millones de toneladas, casi 8 millones menos que en la 2019/20, mientras que las exportaciones de los complejos agroindustriales se ubicarán en torno a los u$s25.000 millones.

La metodología planteada “busca desarrollar y consensuar medidas de política pública que, de implementarse, generarían excedentes en el corto y mediano plazo para incentivar la producción sostenible, el agregado de valor en origen y la generación de fuentes de trabajo necesarias para reactivar la economía de nuestro país”. “Estas medidas podrían consistir en mecanismos de beneficios fiscales, acceso a financiamiento, reducción del costo de producción y de las tasas de créditos bancarios, amortización acelerada de bienes de capital, entre otras”, precisó la iniciativa.

Según Rodolfo Rossi, miembro del Comite Ejecutivo de ACSOJA, se puede aumentar el rinde promedio -hoy estimado en 2900 kilos por hectárea- y pasar a 3100 kilos”. Al mismo tiempo, la oleaginosa podría lograr una superficie total de 22 millones de hectáreas, lo que implicaría crecer poco más del 20% y lograr una producción cercana a los 68 millones de toneladas, por lo tanto la soja también aportaría a la causa. En cuanto a la industrialización, clave para la exportación y generación de divisas, la Argentina seguiría ocupando un rol protagónico. “De la soja se industrializa un 80%, que se convierte en harina o aceite y en esos mercados nuestro país es un referente a nivel mundial”.

En cuanto al maíz, es uno de los cultivos que más podría aportar para llegar a los 200 millones de toneladas por su alta productividad por hectárea. Alberto Morelli, presidente de la cadena que agrupa a los productores de maíz y sorgo (MAIZAR) aseguró que “Argentina tiene todas las posibilidades desde el punto de vista climático y genético para que el maíz aumente su producción, al igual que el sorgo”. El desafío, según Morelli es que logremos no sólo producir esa cantidad de granos sino trabajar en la transformación de los mismos y generar mercados para los productos con valor agregado. “Nosotros exportamos entre el 60% y 70% del maíz como grano y deberíamos lograr una mayor integración en el agregado de valor, es decir exportar maíz como carne o biocombustibles. Brasil exporta sólo el 30% como grano y Estados Unidos el 12%, el resto lo procesan internamente y eso es agregado de valor, hacia donde tenemos que ir con metas medioambientales y logrando nuevos mercados”. El objetivo del Gobierno es concreto y radica en conseguir el ingreso de divisas suficientes para estabilizar la economía, aunque por ahora no da detalles sobre los mecanismos que se podrían aplicar. Para exportar un 60% más y llegar a los u$s 57.000 millones en un plazo de entre cinco y diez años habrá que ganar en competitividad y eso implica una relación madura entre el estado y los sectores productivos.

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