22 de diciembre 2005 - 00:00

Promesa de Kirchner: dólar alto de $ 3,05 para todo 2006

Néstor Kirchner les garantizó a empresarios industriales que el dólar estará en torno a 3,05 pesos durante todo 2006. En definitiva, no es más que mantener el actual esquema con sólo un ajuste al alza, leve por cierto. Este año osciló entre $ 2,90 y $ 3. Sólo el anuncio del pago al FMI con reservas hizo que trepara circunstancialmente a $ 3,07. Hay varias consecuencias de la promesa presidencial. La principal es que las pocas posibilidades que había de que 2006 tenga una inflación baja se desvanecen. El Central seguirá emitiendo dinero para mantener alto el tipo de cambio. Paradójicamente, Néstor Kirchner pidió a empresarios que aumenten inversiones a cambio del dólar alto. Es que provoca lo contrario: se encarece a las empresas la compra de maquinarias y equipos con esa garantía oficial. Y por último, por más que se lo intente negar desde el gobierno, implica mantener los salarios bajos. Se mueve la Argentina a contramano de lo que hace el resto de los países, que dejan caer la moneda norteamericana, aunque sea levemente. Coincide con el hecho de que diciembre precisamente va en camino de mostrar un aumento de precios al consumidor del orden de 1%. Podría ser algo menos inclusive. Pero será difícil que 2006 muestre así una inflación inferior a 12%.

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
«En 2006 vamos a mantener el dólar en torno a $ 3,05 para asegurar un tipo de cambio competitivo.» Así lo aseguró ayer el presidente Néstor Kirchner, en una reunión con empresarios que representan a los principales sectores industriales. Ayer, la divisa cerró en $ 3,05.

El objetivo de la reunión fue pedirles a los ejecutivos que inviertan para evitar que aumente más la inflación. La idea del gobierno es evitar «cuellos de botella» en los que la demanda supera ampliamente la oferta y se producen subas de precios.

El encuentro se prolongó por más de una hora y estuvieron los representantes de fábricas de autos, autopartes, productos gráficos, metalúrgicos, maquinaria agrícola, indumentaria y calzado, junto con la ministra Felisa Miceli, y el secretario de Industria, Miguel Peirano. Este último fue el encargado de armar la lista de invitados, que incluyó a algunos de sectores que tuvieron la mayor expansión desde la salida de la convertibilidad y precisan más inversión para seguir creciendo.

La excusa para la reunión era anunciar oficialmente la prórroga por tres años del reintegro de 14% que perciben los fabricantes nacionales de maquinaria, que vencía a fin de año y que los industriales del rubro venían reclamando desde el verano pasado.

Ese reintegro protege a las fábricas de la competencia de los bienes de capital importados, hoy habilitados para ingresar al país con arancel cero desde cualquier lugar del mundo, precisamente para estimular la inversión en el resto de los sectores.

• Incentivos

Pero Kirchner les aclaró a los industriales que todos los incentivos a la producción que aplica hoy el gobierno están sujetos a que inviertan y abastezcan el mercado interno, y les advirtió que está dispuesto a suspenderlos si detecta una conducta contraria. «El Presidente nos dijo que el gobierno tiene las retenciones y otros impuestos que no van a dudar en aplicar si ven malos comportamientos del otro lado», relató el presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), Mario Polijronópulos.

El titular de la Cámara de la Industria del Calzado,
Alberto Sellaro, apuntó que «la ministra de Economía tiene las armas para actuar y las va a usar, como las retenciones, para los sectores que no colaboren». Miceli fue la encargada de realizar la advertencia: «Si algún sector avanza con aumentos desmedidos, no dudaremos en aumentar retenciones y otro tipo de medidas para desalentarlo».

Otros de los que estuvieron presentes fueron Felipe Rovera (ADEFA), Oscar Pérez Larrumbe (Cámara de la Indumentaria), Fernando Leyro (Industrias Gráficas) y Luis Betnaza (Techint).

Para el presidente de la Asociación de Fabricantes de Autocomponentes (AFAC), se trató de «un intercambio muy inteligente entre el sector privado y la administración sobre cómo armamos una política de largo plazo para el sector industrial».
«Se habló de cómo resolver el problema de la inflación -resumió el directivo- sin apelar a las restricciones y los frenos que hubo en el pasado, es decir, sin usar herramientas ortodoxas que frenen la reactivación.»

Otros dos temas que se trataron fueron la negociación con Brasil de una cláusula que permita evitar daños de una industria a la otra y el proyecto de ley que exime del Impuesto a las Ganancias a las pymes que reinviertan sus utilidades en el país, que está para su tratamiento en el Congreso.

Los funcionarios les manifestaron también a los industriales su interés en mantener a raya los precios sin necesidad de reunirse con todos los sectores de la economía, aunque aclararon que lo harán todas las veces que haga falta para garantizar que la inflación no se salga de su cauce.

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