El gobierno brasileño, principal foco de retraso dentro del Mercosur para firmar un acuerdo con la Unión Europea (UE), anunció ayer que retomará las negociaciones con ese bloque para tratar de cerrar un tratado comercial dentro de 2005. El anuncio lo hizo el ministro de Desarrollo, Luiz Fernando Furlan, quien en diciembre había opinado que las posibilidades de cerrar un acuerdo de libre comercio con la UE eran difíciles.
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Ayer Furlan anunció los planes para 2005, que incluyen un potencial acuerdo del Mercosur con Europa y la aceleración de las negociaciones con Estados Unidos dentro del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Según Furlan, «se va a trabajar fuerte para terminar el acuerdo con la UE en 2005. Ya en el primer trimestre vamos a tener una reunión ministerial del Mercosur con ese propósito».
Hay que recordar que a fines de octubre se frustró el acuerdo debido a diferencias en torno a las restricciones europeas al comercio agrícola, y la poca apertura del Mercosur a los servicios financieros, telecomunicaciones propiedad intelectual y compras gubernamentales. Puntualmente había sido Brasil el país que menos estaba dispuesto a negociar estos cuatro sectores, mientras que la Argentina no tenía mayores dificultades ya que los tiene liberados.
El gobierno de Néstor Kirchner decidió aceptar la posición brasileña y acompañar a Lula en su negativa de cerrar un acuerdo con la UE, pese a que en teoría la oferta europea le era conveniente.
Respecto de las estancadas negociaciones del ALCA, Furlan no hizo una estimación sobre cuándo podría alcanzarse un acuerdo, pero dijo que Amorim estaba en contacto con el negociador de Comercio estadounidense, Robert Zoellick. Según el ministro brasileño, «eso es para establecer un nuevo cronograma tan pronto como se establezca la nueva administración estadounidense en enero», y que «también esperamos que el tiempo perdido sea recuperado».
Para muchos analistas argentinos esta actitud brasileña de aceptar acelerar las negociaciones con la UE y el ALCA dentro de 2005, se trata de una nueva versión de la posición del presidente Lula de convertirse en el líder principal de Sudamérica.
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