La renegociación de la deuda fue una vez más el tema central que le tocó contestar al ministro de Economía, Roberto Lavagna, en las pocas horas que pasó por Nueva York. Ocupó casi toda la agenda del encuentro de una hora que mantuvo con William Rhodes, titular del Citigroup.
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También abordó la cuestión con el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William McDonough, y fue una de las primeras preguntas que recibió al exponer por la mañana en el Consejo de las Américas.
«Para noviembre o diciembre el gobierno estará en condiciones de efectuar una propuesta concreta para los tenedores de bonos», arriesgó. Claro que este tema ya no recaerá en Eduardo Duhalde, sino en la próxima administración. El banco de inversión francés, Lazard Frères, designado tras una polémica licitación por Roberto Lavagna como asesor. Deberá ser confirmado por el próximo ministro en su función.
A pesar de esto, Lavagna arriesgó en el encuentro privado que mantuvo con banqueros, inversores, analistas económicos y representantes de compañías de energía, una de sus ideas respecto de la reestructuración. En ese sentido, mencionó la posibilidad de que el gobierno emita nuevos bonos «anticíclicos», que reemplazarían a la vieja deuda.
Esta propuesta ya la había presentado en la Argentina el titular del Banco Central, Alfonso Prat-Gay. Y también figura en varios trabajos que en los últimos meses publicó el Fondo Monetario.
La propuesta consistiría en la siguiente alternativa: emitir títulos cuyos cupones estén atados a la evolución de la actividad económica. En períodos de auge de actividad se pagarían más intereses, mientras que en las depresiones ese pago se reduciría al mínimo. Así, en momentos complicados de la economía podrían dedicarse más recursos para volcar en el mercado interno, que es lo que no pudo conseguirse en los '90.
• Resistencia
La alternativa fue tomada con cierta resistencia por parte de los inversores, que consideran este tipo de instrumentos muy difícil de evaluar.
En cambio, prefirió no aventurar si se avanzará con un alargamiento del plazo, quita del capital o los intereses. Los mercados esperan, en realidad, una combinación de los tres factores en la renegociación. Si bien la deuda concentra la mayor atención, los empresarios neoyorquinos también preguntaron otras cuestiones: ¿cuándo aumentarán las tarifas de los servicios públicos?, ¿qué piensa hacer el gobierno ante un fallo redolarizador?, ¿qué temas le quedan por definir al Congreso antes de las elecciones?, fueron algunos interrogantes que sólo recibieron respuestas vagas de Lavagna.
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