El reciente descubrimiento de un megayacimiento con importantes reservas petroleras está produciendo una fuerte interna dentro del gobierno de Lula da Silva. La semana pasada, el ministro de Minas y Energía, Edison Lobao, propuso la creación de una nueva empresa estatal que tome el control de los campos hallados aunque los dé en operación a empresas privadas. El funcionario fundamentó la creación de una nueva petrolera estatal en el hecho de que 40% de las acciones de Petrobras están en manos privadas.
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Ayer, en un reportaje del diario «Valor Económico», el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, afirmó que el modelo impulsado por Lobao es «problemático». En Petrobras, el Estado mantiene la mayoría accionaria y ejerce el gerenciamiento. Sus acciones cotizan en las Bolsas de San Pablo y de Nueva York, y tuvieron una importante alza luego del descubrimiento del megayacimiento.
Gabrielli dijo que es necesario cambiar la legislación porque el hallazgo de «campos gigantes» redujo el riesgo de exploración, mientras que la normativa actual «fue hecha para atraer a inversores» en la búsqueda de petróleo. «Es una ley que no tiene flexibilidad» para adaptarse a las nuevas circunstancias.
El gobierno brasileño informó, durante la última cumbre de la Organización de Países Productoresde Petróleo (OPEP), el descubrimiento de unos 33.000 millones de barriles de crudo en la costa sureste del país.
Gabrielli indicó que los pozos encontrados pueden constituir, en realidad, un único «campo gigante o supergigante», lo cual implicaría que las reservas superarían las estimaciones iniciales. También sostuvo que si se creara la empresa estatal que promueve Lobao, Petrobras se convertiría en una empresa prestadora de servicios.
Consideró también que el modelo de prestación de servicios se mostró «problemático» en algunos países, y citó específicamente a México e Irán, que enfrentan dificultades para aumentar la producción.
El titular de Petrobras agregó que la prestación de servicios funciona para trabajos sin riesgos, de perforación o sísmica, pero no para la exploración y explotación, porque no promueve nuevas tecnologías, genera problemas de gestión y falta de inversiones. La propuesta de Gabrielli es que para las áreas nuevas donde ya hay certezas, el Estado debería repartir los riesgos y las ganancias que hoy quedan con los concesionarios.
Gabrielli recordó, no obstante, que ya fueron otorgadas licencias en parte de esa área de nuevos yacimientos, principalmente a consorcios entre Petrobras y empresas privadas. El titular de Repsol, Antoni Brufau, dijo precisamente ayer que Brasil tiene un potencial petrolífero «muy alto», pero es muy difícil acceder hasta él. «La complejidad es alta, el potencial es muy alto; hay que hacer mucho trabajo», dijo Brufau después de que su compañía anunció el 13 de junio el descubrimiento de un «nuevo campo de petróleo» en aguas profundas brasileñas, en la cuenca de Santos, frente al estado de San Pablo (sur), que se une a otro identificado en la misma zona a fines de 2007.
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