Protagónico hoy de Cristina para sacar al campo de la discusión en el Congreso
• Los cuatro jefes ruralistas "que no fueron elegidos por nadie" irán a la Casa Rosada. Paz sepulcral. • Insiste el gobierno en un proyecto sin cambios, truco o trampa según la oposición. • La hora de otra Banelco: obras y subsidios para persuadir a legisladores renuentes. • Persiste un animoso Cobos en convocar a gobernadores contra la ira kirchnerista. • Abunda el debate técnico sobre la legalidad de lo que puedan votar los diputados. • Más cauteloso el campo: no para, pero retiene compras. Todo el sector en alerta. • Les quitarán ventajas impositivas a pooles de siembra. Preocupa a amigos del gobierno.
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Pero fue el domingo del acto y del contraacto: en Rosario el campo, que Néstor Kirchner trató de «suspender»; en Salta, el gobierno. En el furor del tumulto, parrafadas desde ambas tribunas alteraron el ánimo y la negociación volvió a derrumbarse.
En silencio, la Presidente resolvió el viernes, tras evaluarlo con su esposo, convocar a las entidades. Horas antes, la dirigencia rural había hecho circular la versión de que tras suspenderla medida de fuerza, que caducó el viernes a las 24, pedirían una audiencia con Cristina de Kirchner.
El gobierno quiso mover primero y sondeó el ánimo de los productores. «Se recuperó algo de normalidad así que ahora podemos volver a sentarnos», fue el argumento que se manoteó. En ese tono, se aclaró que será una reunión de «contenido político». En la mesa habrá funcionarios técnicos como Carlos Fernández y De Urquiza pero las cuestiones operativas y logísticas no serán el eje del encuentro. En rigor, la Presidente quiere mostrar un movimiento que sugiera que la crisis comenzó a diluirse.
Es, por ahora, sólo un deseo: a la par que se diseñó el encuentro con la cúpula del campo, el gobierno aceitó su mecanismo de «testeo», no siempre amigable, con gobernadores y legisladores para hacer números sobre el trámite de la ley en el Congreso.
Hubo, hacia adentro, instantes de simulacro de autocrítica. Al ministro Aníbal Fernández le imputaron por decir en radio que el texto enviado por el Ejecutivo se trataría a libro cerrado. Se lo excusó con el supuesto de que fue un error de interpretación.
Al pasar, en tanto, la Casa Rosada degolló la aventura de Julio Cobos de convertir al Congreso en un escenario para el debate con gobernadores. En el gobierno, el enojo hacia el vice se mezcló con confusión. Al gesto inconsulto con los Kirchner le facturaron que hizo la convocatoria por TV.
En medio de ese ruido, se perfiló una agenda lateral para ofrecerles a los ruralistas en materia de lácteos, ganadería y economías regionales.
Subsidios y reintegros, y posible suba del precio de la leche, pero con la contraprestación de que se garantice el abastecimiento para el mercado interno.
A eso, se le agregará otro detalle: las políticas específicas para economías regionales operarán a través de los gobernadores con lo que, la Casa Rosada quiere darles herramientas a los caciques leales para que puedan ofrecer en sus provincias.




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