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• Crisis económica
Sabemos que no será fácil, porque se tocan importantes intereses. No tememos. No nos detendremos.
Basta de premiar al vivo, demos su lugar al inteligente. Basta de premiar la riqueza a cualquier costo, premiemos a los honestos. Basta de justificar las avivadas, premiemos al más trabajador. Si no cambiamos en esto nos expondremos a tropezar siempre con las mismas piedras.
• Canje de deuda
Por vez primera en la historia argentina un proceso de reestructuración de deuda ha culminado con una drástica disminución del endeudamiento del país. La República Argentina, con las excepcionales características que hemos señalado, ha podido concretar exitosamente el más gigantesco canje de deuda en cesación de pagos de la historia mundial y lo ha hecho en el marco de la concreción de la quita más grande de la historia.
A veces pienso que uno no puede equivocarse tantas veces y hacerlo siempre de buena fe. Intuyo que algunos, que nunca han logrado construir un éxito propio sólo se reconocen a sí mismo en el fracaso del otro, aunque ese otro sea el pueblo argentino y no como ellos creen el fracaso del gobierno de turno.
• Renegociación con privatizadas
Tenemos absolutamente en claro que se trata de la más importante discusión de intereses pendiente.
En esa discusión se decidirá, ni más ni menos, la calidad de los servicios que recibamos y las inversiones que los empresarios están dispuestos a realizar para garantizar la mejor prestación de aquéllos.
El gobierno, en nombre de los ciudadanos argentinos, de los usuarios de los servicios públicos y del pueblo, exigirá contratos que aseguren la prestación del mejor servicio posible, y para ello buscará comprometer las mayores inversiones de parte de quienes buscan su ganancia explotando esos servicios.
Tenemos plena conciencia de que en esa discusión de intereses económicos y del modo que la resolvamos se perfilará la Argentina que sustituirá a la Argentina del saqueo, del negociado, la expoliación, el aprovechamiento de las ventajas que dan las posiciones dominantes y la ganancia fácil, garantizada a costa de los que menos tienen. Se trata de una disputa desigual. Sabemos los formidables intereses, concretos y puntuales que están en juego.
Vaya por caso un ejemplo, una rápida aproximación al problema. De los 7.800 millones que los medios de comunicación, es decir la prensa oral, escrita o televisada, facturaron el año pasado en concepto de publicidad en nuestro país, la publicidad oficial apenas supera los 100 millones y el conjunto de las empresas que son su contraparte en esta negociación gastaron directa o indirectamente casi 1.200 millones. Esto explica muchas cosas. Sólo se trata de saber leer. Hay un punto de la discusión en que los intereses públicos y los intereses privados pueden compatibilizarse. La invitación, a los verdaderos empresarios que saben que en el capitalismo toda actividad económica implica riesgo, es para que discutan con buena fe para encontrar ese punto compatible en que existan un buen servicio y una ganancia razonable.
No se trata de una discusión respecto de si la regla debe ser la prestación pública o la prestación privada de los que constituyen los servicios públicos. No se trata de levantar banderas de estatización o de privatización. Se trata de sumar competitividad a nuestra economía, generar trabajo y dar servicios adecuados.
No nos va a temblar el pulsopara tomar las decisiones que tengamos que tomar, ni tendremos exigencias exorbitantes a lo que la realidad económica de los servicios indique, pero es forzoso aclarar desde el Estado que el gobierno defenderá con uñas y dientes los derechos del pueblo argentino.
No obligaremos a nadie a quedarse en la República Ar gentina haciendo beneficencia con su plata, ni pretendemos obligar a nadie a perder lo que es suyo. Quien quiera compartir el trabajo con nosotros, será bienvenido. Sobre bases serias es necesario culminar un proceso de reestructuración de los contratos atendiendo los derechos de los consumidores, sobre todo los de bajos ingresos, el proceso e inversiones y la rentabilidad empresaria.
• Productividad y salarios
La mejora de la productividad ha permitido incrementar la masa de salarios pagados tanto por el lado del mayor empleo, el incremento de las horas trabajadas y las subas de salarios.
Se han creado más de 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo de los cuales más de 70 por ciento corresponde al sector privado de la economía. Ello ha significado que la tasa de desempleo se reduzca de casi 25 por ciento a poco más de 12 por ciento.
Hemos logrado una fuerte reducción de la pobreza y de la indigencia. Estimamos que al menos 3,2 millones de personas han salido de la situación de pobreza y 3,5 millones de una situación de indigencia.
Continuar estas políticas es decisión y tarea central del gobierno. En ese camino es imperioso que evitemos pujas distributivas entre sectores y entre actividades. No debemos actuar con complacencia o facilismo. En la certeza de que no se puede ni crear ni distribuir riqueza a partir de la nada, debemos entender que el único proceso sólido es aquel en el que existe un efectivo aumento de la producción y cuenta con una adecuada distribución de los logros.
Los ingresos deben moverse al ritmo del aumento de las inversiones,del mayor empleo y de la productividad. Ignorar esto abrirá la puerta a estériles disputas generadoras de presiones inflacionarias.
• Tipo de cambio
En nuestro esquema de política económica sigue siendo fundamental un tipo de cambio realista, pro producción y pro empleo nacional.
• Educación
Mejorar la educación es una tarea de largo plazo y deben fijarse los objetivos concretamente. Aspiramos a llegar en cinco años a destinarle por lo menos 6 por ciento del PBI.
Como no queremos quedarnos en el simple discurso, hemos dispuesto que en un esfuerzo que vamos a compartir con las provincias que no puedan, a partir del mes de inicio de las clases, ambas jurisdicciones logremos que ningún docente de esta querida Patria quede por debajo de los 700 pesos.
• Caso Southern Winds
Se trata de trocar el escenario de la corrupción estructural por un escenario hostil a la violación de las normas, y en este sentido podemos analizar como caso testigo el episodio de narcotráfico descubierto en Ezeiza en el que estaría involucrado el hijo del jefe aeronáutico del aeropuerto e integrantes de una empresa privada, circunstancia que, conocida por sus superiores, no bastó para la separación inmediata.
El propio caso pone blanco sobre negro que el problema no radica sólo en la existencia o eficacia de los controles sino también en la corrupción de quienes deben controlar. No es una cuestión menor. Un control puede ser burlado. Un control puede fallar. De hecho sucede en todas partes del mundo y en alguna oportunidad ha devenido en brutal tragedia.
Aquí estamos frente a algo que ha sido recurrente en nuestro país: la complicidad u omisión de quienes debieran controlar, con los delincuentes. Por ello el gobierno actuó en forma drástica sobre los responsables operacionales del contralor del aeropuerto más importante del país. Sin medias tintas. Ahora le toca determinar responsabilidades a la Justicia.
La transformación de la Policía Aeronáutica en una especializada Policía de Seguridad Aeroportuaria y su integración al sistema de seguridad interior posibilitarán no sólo una mejora en los controles de aeropuertos sino también el cumplimiento acabado de la Ley de Seguridad Interior.
• Caso Cromañón
Una Nación con memoria debe recordar también sus dramas. El pasado 30 de diciembre el pueblo argentino sufrió el terrible dolor provocado por la muerte de 193 jóvenes vidas que habían concurrido a un recital.
Un cambio de conducta de los que convocan, de los que organizan, de los que concurren y de los que deben controlar es lo menos que puede surgir de ese terrible drama.
• Política Exterior
El multilateralismo es el instrumento más eficaz para luchar por la paz, la seguridad, la defensa de los derechos humanos y para poder ganar la batalla contra la pobreza y la exclusión, las enfermedades, el terrorismo internacional, el narcotráfico, los delitos transnacionales y la degradación ambiental.
Es decir, cuando nos decidimos a ser nosotros mismos es cuando el mundo más comienza a valorarnos, a pesar de que algunas de estas ideas han sido condenadas por los escribas del mercado como aislacionistas.
• Ataque al pasado
Pero nosotros no hemos sido espectadores ni comentaristas de la realidad. Los que vaciaron el país, los que saquearon al pueblo argentino, los que se llenaron los bolsillos con los negocios que para sí mismo se crearon, los que simplemente critican y creen que todo lo saben, los que diariamente nos presionan o simplemente mienten, no lograron vaciarnos el alma ni apagar nuestros sueños.
Frente a los modelos neoliberales que empujaron al país a desarrollar un modelo de «competitividad espuria» basado en la superexplotación de su mano de obra, el deterioro de los recursos naturales y la especulación financiera, es necesario proponer un modelo de «competitividad genuina» cuyo sustento principal es la capacidad de agregar valor a nuestra producción a través del desarrollo científico tecnológico y la alta calificación del trabajo de nuestro pueblo.
Estamos superando obstáculos que parecían insalvables. Nadie, o muy pocos, creían que seríamos capaces de lograrlo y, sin embargo, lo estamos logrando. No van a poder con esto o con aquello nos decían. No podrán con aquello otro, nos dicen. Es que al lado de la Argentina que se permite soñar y trabajar todos los días, hay otra Argentina que trata de tirar para atrás, que apuesta al fracaso casi en un ejercicio de autodestrucción.




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