Contracara de la reactivación: 38% de las pymes no pueden satisfacer la demanda

Economía

Hay una recuperación de la actividad, pero limitaciones productivas. La pandemia consolidó las diferencias estructurales entre las pequeñas y las medianas y grandes empresas.

La segunda mitad del año cierra con varios indicadores en positivo, aunque la recuperación económica es heterogénea según los sectores y la zona geográfica. Después del desplome de la actividad debido a la pandemia llega una espinosa reactivación. Durante el tercer trimestre, las empresas registraron una duplicación de las órdenes de pedidos, pero el 38% de las pymes industriales quedaron imposibilitadas de satisfacer inmediatamente la demanda.

El dato surge del Informe Coyuntural: Cierre de año y perspectivas 2021, de la Fundación Observatorio Pyme (FOP) que analiza el comportamiento de las empresas a lo largo de este año pandémico. En cuanto a las dificultades para hacer frente a la creciente demanda señala que “esta situación advierte sobre el deterioro del capital físico, la dificultad para reactivar a todo el personal y la insuficiencia del capital de trabajo de estas empresas”.

“El faltante de productos para la venta observado durante el último trimestre no obedece solamente a la incertidumbre sobre el precio futuro de reposición, sino también y más simplemente a la insuficiente capacidad productiva del sector”, alerta el relevamiento realizado mediante un muestreo probabilístico con un tamaño muestral de 100 empresas de la Ciudad de Buenos Aires.

La encuesta evidencia que la recuperación confirma un problema estructural de la Argentina: las pequeñas empresas sufren mucho más las crisis y les cuesta más reaccionar. Al respecto, FOP indica que las firmas medianas (51-249 ocupados) vienen exhibiendo “un desempeño muy superior, mostrando números positivos ya a partir del segundo trimestre de 2019 y una sola caída productiva en el segundo trimestre de 2020, es decir en el momento más crítico del ASPO”. Ya en el tercer trimestre aumentaron sus ventas reales en un 8% interanual, mientras que en las pequeñas (10-50 trabajadores) las ventas cayeron un 23%.

En esta línea, el informe señala que hay un clúster “dinámico” de empresas medianas-grandes, de los sectores de servicios y agropecuario/recursos naturales, localizado predominantemente en la región Centro del país, con el 40% del total de las empresas, muestra un comportamiento “dinámico”. En cambio, hay un grupo “estático” conformado por otro 40% de las firmas, integrado por microempresas y pequeñas, de los sectores manufactureros, construcción y comercio, localizado en las regiones AMBA y Sur.

Al respecto, indica que “la irrupción del Covid-19 terminó de configurar una tendencia, ya observada en la economía argentina, hacia una creciente dualización productiva: empresas medianas-grandes y medianas vs. empresas pequeñas y microempresas; empresas de servicios y del sector agropecuario/recursos naturales vs. empresas manufactureras y de la construcción; empresas de la región Centro vs. empresas de AMBA y Sur; empresas que pueden y quieren adoptar trabajo remoto vs. empresas que no pueden y no quieren adoptarlo”.

El FOP indica que “estas divergencias de comportamientos no constituyen un evento coyuntural, sino que se vienen manifestando con fuerza durante los últimos años”. En ese sentido, señala que durante los últimos 4 a 5 años (desde el primer semestre de 2016) las empresas manufactureras medianas se destacaron por su dinamismo relativo con respecto a las empresas más pequeñas. A tal punto es así, que el informe indica que mientras las pequeñas empresas nunca salieron de la última recesión que se inició a mediados de 2018, las firmas medianas “comenzaron a registrar ventas reales positivas ya en el segundo trimestre de 2019 y disminuyeron solo durante el segundo trimestre de 2020, en el momento más álgido del ASPO”.

En medio de la caída de la actividad, las pymes del sector de software y servicios informáticos “nunca entraron en recesión y no vieron disminuir sus ventas deflactadas en ningún momento registrado por la larga serie histórica de FOP, ni aún en el momento más crítico del ASPO en el segundo trimestre del año”. Tal es así que durante el segundo trimestre de 2020, mientras las firmas manufactureras mostraron una caída interanual del 10%, las pymes del sector del software y servicios informáticos durante el mismo periodo crecieron un 14%.

Qué pasará con las pymes en 2021

En cuanto a las perspectivas para 2021, de la encuesta surge que las expectativas sobre rentabilidad e inversiones, tanto para las pymes del sector manufacturero como para las del software y servicios informáticos, se mantienen estables en el mismo nivel que el registrado en julio-agosto/2020. “Es decir, sin mejoras ni empeoramiento evidente”, analiza el FOP.

Por su parte, el 69% de las pymes manufactureras espera retomar el nivel de actividad de la prepandemia a más tardar el primer semestre de 2021, mientras que entre sus pares de software y servicios informáticos esa expectativa alcanza al 57%.

El FOP indica que “sin eventos disruptivos, se espera un año 2021 caracterizado por un desempeño productivo mediocre, aunque signado por un muy importante esfuerzo de las empresas para la puesta en marcha de nuevas estrategias empresariales en busca de una mayor eficiencia productiva”. Y agrega que la economía de las pymes reactivará y retornará a niveles similares a los registrados en la prepandemia, es decir, “niveles insuficientes para generar nueva ocupación y con una dinámica claramente diferencial entre los distintos tamaños de firma, excluyendo de la tendencia hacia la reactivación al grueso de las micro y pequeñas empresas”.

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