5 de mayo 2005 - 00:00

¿Qué lo aflige?

El presidente de la Nación en un acto en Cipolletti, Río Negro, dijo en su habitual tono violento: «Nos decían que venía la inflación y ahí está el dato que fue 0,5%. Que no íbamos a recaudar y aumentó 32%». La pregunta es ¿quién le puede decir eso como ataque? ¿quién puede desear que haya inflación o que se recaude menos en el país? O no se entiende que es exposición común de hechos que pueden sobrevenir y que es bueno precaver. O el Presidente no puede hacer un anuncio agradable ante concurrencias con normalidad, como es para referirse a menor inflación y más recaudación de lo previsible. Da idea que el Presidente mentalmente necesita imaginar un enemigo para cualquier anuncio que haga en un discurso porque es confrontar lo que le inspira en una tribuna la actitud de iracundia donde se mueve cómodo. ¿Algún asesor lo habrá engañado diciéndole que los argentinos aprecian sólo a los políticos permanentemente agresivos? Es un error. Salvo que crea que sonreír disminuye su figura.

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