11 de octubre 2001 - 00:00

Qué sectores se benefician más por acuerdo con Brasil

Los funcionarios argentinos que negociaron en Brasil, Adalberto Rodríguez Giavarini y Domingo Cavallo, no festejaron la adopción de salvaguardas solamente porque pudieran neutralizar los efectos de la devaluación constante del real. La razón más poderosa por la cual pretendieron que se adopten esos mecanismos previstos por la OMC tiene que ver con la recesión que se insinúa en Brasil. El temor argentino es que los brasileños acumulen stock por la caída del consumo en su propio mercado y comiencen a ingresarlo a la Argentina a precio vil. Es ante esa alternativa que se pondrían en vigencia «las salvaguardas», dispositivos engorrosos que resuelven los problemas en el largo plazo, cuando ya el daño que podrían evitar está consumado. Por eso se las ve sólo como una «salida» temporaria para un momento tenso con Brasil.

Qué sectores se benefician más por acuerdo con Brasil
El acuerdo firmado ayer entre la Argentina y Brasil para la aplicación de salvaguardias en el comercio bilateral de los dos países (cupos o aranceles por un tiempo determinado), que deberá estar terminado a fines de la primera semana de noviembre y que se comenzará a aplicar a fines de ese mes, tiene destinatarios claros. Los industriales argentinos que hayan perdido mercado interno por algún tipo de invasión de productos brasileños exclusivamente perjudicados por la devaluación del real desde enero del '99 serán probablemente los únicos que se verían beneficiados. Esto quiere decir que los productores locales de calzados, muebles, textiles, pollos, porcinos, juguetes y eventualmente papel serían los únicos rubros que a priori podrían recibir este tipo de beneficios.

Por el contrario, las empresas que se vean perjudicadas a partir de la devaluación del real por haber perdido mercado brasileño o en terceros países, no tendrán ningún tipo de modificación en su situación actual por la aplicación de las salvaguardias. Para éstos, en el corto plazo, sólo está contemplada la posibilidad de introducirlos en los planes de competitividad que maneja el Palacio de Hacienda y que desde setiembre sólo se permitirá el ingreso de los sectores que tengan un perfil eminentemente exportador.

• Solución sectorial

Este es el panorama que queda luego del análisis del acuerdo firmado por los principales responsables económicos de los dos países como resultado de los encuentros de Brasilia y San Pablo del lunes y martes pasados. Allí, los ministros de Economía y Relaciones Exteriores de la Argentina, Domingo Cavallo y Adalberto Rodríguez Giavarini, y de Hacienda, Industria y Relaciones Exteriores de Brasil, Pedro Malan, Sergio Amaral y Celso Lafer, optaron por la alternativa de la solución sectorial por encima de la posibilidad de aplicar compensaciones a partir de bandas cambiarias; tal como pretendía Cavallo (visiblemente molesto en San Pablo por la decisión adoptada).

También se dejó de lado la posibilidad de alterar el Arancel Externo Común (AEC) y la aceleración de los tiempos en la aplicación de coordinación de las variables macroeconómicas de los dos países, ya que en este punto se mantuvieron los tiempos originales. Ahora se abre un período de 15 días en los que los diplomáticos que se nombren por los dos países para tratar la reconversión de la medida de salvaguardia que permite la Organización Mundial de Comercio (OMC) a un mecanismo apto para el Mercosur. Por la Argentina los negociadores serán los secretarios de Comercio e Industria, Débora Giorgi y Carlos Sánchez, y el vicecanciller Horacio Chighizola por Relaciones Exteriores.

Para estos argentinos, la clave de las negociaciones que se abren en para las próximas dos semanas será torcer el brazo de los brasileños en su visión sobre que en realidad no existe la tan mentada «invasión» de productos de ese país provocada por la caída del real brasileño. Es más, aseguran dentro de las combativas huestes del embajador plenipotenciario de Brasil para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves, la recesión en ese país provocó una caída en los envíos desde ese país a todo el mundo, ya que el industrial del estado vecino reacciona ante la caída de las ventas reduciendo su nivel de producción en lugar de buscar nuevos mercados.

Desde Argentina, también Abel Viglione coincide con esta visión sobre el comportamiento de las empresas brasileñas ante la crisis. El economista de FIEL asegura que cuando en el país vecino hay recesión, la decisión del sector productivo es contraer su nivel de uso de la capacidad instalada y esperar tiempos mejores.

Para ratificar esta posición desde Brasil se exhiben los resultados del comercio exterior de los primeros seis meses del año, que a su vez siguen la tendencia de todo 2000. Los datos dicen que entre enero y agosto de este año, el superávit comercial a favor de Argentina llegó a los 701 millones de dólares, 267 millones más que el mismo período del año pasado
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Inclusive se menciona que en este lapso temporal el beneficio comercial a favor de la Argentina ya supera al de todo el año 2000 (+610 millones de dólares) y al '99 (u$s 448 millones). Suponen en Brasil que este año la balanza comercial a favor de la Argentina podría llegar a los u$s 900 millones.
«Con estos números, de qué invasión hablan los industriales argentinos», protestaba con calma ante este diario el martes José Botafogo Gonçalves en los pasillos del Hotel Transamérica de San Pablo donde se realizaron las negociaciones dentro del foro de IDEA, que además reiteró su tesis sobre que nunca hay que hacer enojar al «mejor cliente», en relación con la situación de la balanza comercial entre los dos países.

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