30 de septiembre 2004 - 00:00

¡Que suerte tiene este gobierno...!

No deja de decirse que el gobierno de Néstor Kirchner tiene una suerte sin antecedentes en la política argentina. El economista Ricardo Arriazu calculó que un sector externo tan favorable como tiene este gobierno desde mayo del año pasado no se daba en el país desde hace 50 años, en 1953, con Juan Perón (y no contempló Arriazu el ingreso por las retenciones al petróleo que se dio luego). Tanta suerte hace que Roberto Lavagna parezca un buen ministro de Economía (algo que ni el renunciante Alfonso Prat-Gay suponía), que se crea que la economía funciona y tiene futuro aunque esté asentada en subsidios generalizados, que el Presidente se pueda dar el lujo de disponer millones de pesos para un gusto personal como es hacer funcionar los innecesarios trenes de larga distancia. Mucho más, pero hay algo que lleva la suerte no al año 1953 sino quizás a la dorada época de 1880 a 1930. Cuando Lavagna lanza su oferta a acreedores por el default privados, la tasa de interés de Estados Unidos (línea azul) estaba en plena alza. Por tanto, los bonistas la rechazaron ofendidos en junio pasado comparándola con otros rendimientos que podían percibir. Pero desde ahí, punto rojo en el gráfico, la tasa norteamericana se derrumba, y hoy hasta la magra oferta argentina de refinanciación aparenta ser tentadora. Sobre todo porque al caer la tasa de largo plazo en Estados Unidos tampoco nadie avizora un buen rendimiento futuro. ¿Cómo se llama tanta suerte pese a un no correcto manejo económico...?

¡Que suerte tiene este gobierno...!
Una vez más la suerte está jugando a favor del gobierno, ahora puntualmente en el proceso de reestructuración de la deuda: desde el anuncio del Plan Buenos Aires el 1 de junio (cuando Roberto Lavagna detalló los nuevos bonos a entregar a acreedores por el default) la tasa en EE.UU. no paró de bajar y desató un boom en los mercados emergentes. Indirectamente esto acrecentó sustancialmente las chances de que pueda obtenerse una aceptación elevada de la propuesta que en teoría se lanzará a principios de noviembre.

Sencillamente, el termómetro del eventual éxito de la operación pasa por la comparación entre el valor de la oferta que está haciendo el gobierno y la cotización de los títulos en default en los mercados. Esto porque un bonista aceptará la propuesta si los nuevos bonos valen más que los que están en default. Y desde junio aproximadamente los bonos Global que están en cesación de pagos por ejemplo no tuvieron movimientosimportantes. Y al mismotiempo subió el valor presente de los que están incluidos en la oferta.

No hay una postura única en el mercado respecto de cuánto vale hoy la oferta argentina. (Varía según sea la tasa a la cual se actualicen los pagos de los nuevos bonos. Lo que está claro es que esta tasa en 120 días se redujo drásticamente y, por ende, aumentó el valor presente de los nuevos títulos.) Así hay quienes sostienen que ya la propuesta del gobierno tiene un valor de 24 centavos de dólar. Otros, menos optimistas, dicen que es de 23 centavos. Hay que recordar que en Dubai, pese a la información difusa que proporcionó el equipo económico entonces, se le asignó un valor de sólo 8 centavos. En junio, al lanzar el Plan Buenos Aires, giraba en torno a los 19 centavos. Hay que tener en cuenta que los títulos en default oscilan en torno a los 30 centavos.

Por eso el optimismo reinante en mercados, puntualmente en la Bolsa. A la inversa de Alvaro Alsogaray, el invierno entonces para Lavagna no debería haber terminado nunca: no sólo por las temperaturas elevadas se evitó la crisis energética, sino que, por el contexto internacional, aumentaron las chances de éxito de la propuesta a acreedores.

• Perspectivas

Hay varios factores a tener en cuenta a la hora de anticipar el resultado de la operación y la reacción que tendrá el mercado. Son los siguientes:

• Los analistas de Wall Street estiman que los rendimientos de los títulos argentinos tras la oferta -así tenga una aceptación de 50% o 70%-estarán entre los que hoy tienen Brasil y Ecuador. El nuevo riesgopaís, indicador que no es del agrado de Lavagna pero que sigue siendo referencia obligada a inversores, se ubicaría cerca de los 1.000 puntos.

• El costo hoy de mejorar la oferta para el gobierno es mucho menor al que tendría que asumir en caso de que la misma sea un fracaso (menor a 60% de aceptación). Subiendo ligeramente la tasa que darán los nuevos títulos, acortando su plazo de pago, o algo de efectivo (menos que hace 90 días), se cierra exitosamente la operación. Si fracasa, claramente tendrá un mayor costo no sólo por el monto de los juicios abiertos sino también por la mayor tensión con el FMI.

• Así como la oferta de Dubai fue difusa, no fue muy precisa la de Buenos Aires del 1 de junio. Por eso es que deja abierta la posibilidad para que, con algún retoque de tasas y menores plazos de pago, se pueda acrecentar el valor de la oferta. Un endulzante o dinero en efectivo a los acreedores que la acepten ahora es mucho menos probable aunque hay chances de disfrazarlo (siempre se menciona que esté camuflado dentro del premio a pagar por la suba del PBI).

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