19 de diciembre 2001 - 00:00

Quedaron trabadas las importaciones

Varios sectores podrían entrar en un caos productivo a raíz de los nuevos controles cambiarios que traban sus importaciones.

Es el caso, por ejemplo, de la industria de los laboratorios farmacéuticos, la papeleragráfica o la de productos químicos. Estas han advertido sobre el peligro de la pérdida del crédito comercial externo y la potencial parálisis productiva.

«Al reglamentar el control de cambios, han ignorado las prácticas operativas y las modalidades comerciales con que opera el comercio exterior», afirmó Diego Pérez Santisteban, titular de la Cámara de Importadores en diálogo con este diario. «Lo bueno es que los funcionarios del (Banco) Central reconocen los vacíos reglamentarios de las últimas normas para la transferencia de divisas al exterior, y han escuchado nuestros reclamos y propuestas», agregó.

Para Enrique Mantilla, representante de los exportadores, «es positivo que los funcionarios que hoy están a cargo de armar los nuevos controles no arrastran los vicios de los años ochenta. Es un amateurismo sano, pero que complica los negocios».

En el caso de las exportaciones, Mantilla explicó que «al haber reglamentado la liquidación de las divisas de las ventas externas por capítulo y no por producto surgieron inequidades». Por ejemplo, es el caso de la harina a granel y la fraccionada. La primera se comercializa a 30 días pero la segunda a más de 120 días. Por eso no se pueden liquidar las divisas en el mismo plazo.

En cuanto a los importadores, a partir del 1 de enero de 2002 no pueden transferir al exterior divisas sin intervención bancaria. El problema es que hoy 50% de las importaciones se realiza sin intervención bancaria, vía crédito directo del exportador extranjero al importador argentino.

Santisteban
considera que hay dos opciones para que los importadores puedan operar:

• Que el banco abra una carta de crédito. En este caso la entidad se hace responsable del pago frente al exportador extranjero.

• El banco hace una cobranza documentaria. Aquí el exportador manda al banco la documentación cuando embarca la mercadería. Luego el banco llama al importador para que firme la Letra y al vencimiento giran las divisas. En este caso el banco no se obliga al pago si el importador no cumple.

• Opción

Para algunos existe una tercera opción que consiste en que la documentación la recibe el importador y éste va al banco para que efectúe los controles respectivos.

Lo importante es que en cualquier caso los importadores tienen libertad para pactar los plazos para operar. No como los exportadores que deben liquidar según plazos obligatorios.

Estos esquemas son para el caso de que el pago de la importación sea posterior a la llegada de la mercadería a la Argentina.

¿Pero qué ocurre cuando el exportador extranjero exige que se le pague antes de embarcar o al momento del embarque?

Es el caso de las importaciones de pago anticipado que se realizan en cuenta corriente o vía Letra de cobro.

Algo similar ocurre con la modalidad de pago contra entrega de documento.
En este tipo de operación, el exportador toma el pedido y a veces no empieza a fabricar la mercadería hasta que cobra contra la documentación. Aquí la transferencia del conocimiento de embarque, que es el documento que representa la propiedad de la mercadería, es la clave.

• Trampa

El exportador embarca la mercadería, luego envía la documentación más el conocimiento al banco, y éste llama al importador. Cuando paga, le entrega la documentación.

Todas estas modalidades se complican con la nueva normativa.

Pero como reza el refrán, hecha la ley, hecha la trampa.


Los propios importadores les hicieron ver a los funcionarios del Central, durante una reunión el lunes pasado, que hay varios huecos en la normativa que permiten fugas de divisas.

Como por ejemplo el caso de las operaciones que vencieron antes del 30 de noviembre pasado. Aquí el Central no tiene cómo controlar que el importador ya efectuó el pago con una cuenta en el exterior, y debe autorizar el giro de las divisas.

Pero también aquellos que pagaron una vez que se embarcó y la mercadería está ahora en viaje al país. Esta puede ser desviada hacia otro país y solicitar la transferencia de las divisas.

Los privados le propusieron al Central el uso del mecanismo de garantías como se realiza en la Aduana frente a la falta de documentación. Se les permitiría girar a los importadores a cambio de una garantía.

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