Colocar una sonda que analice la superficie del mercado argentino, en la semana, puede ser que lleve a confusiones por una mezcla de elementos que confluyen. Lo más simple y ortodoxo, para explicar a Buenos Aires siendo la única en retroceder en la víspera, queda ligado a que vino actuando descalzada con los demás (recordar: el miércoles no acusó descensos, que atacaron a los otros). Se puede adornar con la sugerencia a un «descanso oportuno», después de tanta suba. Y terminar por encontrar la causa de un Merval que tocó los 1.168 puntos, concluyendo en 1.157, compungidos. Esto dejó una baja cercana a medio por ciento. Dentro de un gráfico que mostró terreno muy cortado, con dos valles profundos a medio camino y en el cierre. No hubo repuntes exitosos, como ocurriera antes; los intentos carecieron de fuerza para barrer las ventas y sólo activaron réplicas.
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La caída de volumen resultó el dato mayor. Fue más que una simple merma de órdenes, viniendo de zona de $ 70 millones, a quedar por debajo de los 50 millones de pesos: tuvo sabor a estupor, a sorpresa por un hecho inesperado y de peso. Hasta dónde gobernó el ambiente, de un mercado que se acordó que es «de riesgo», la descontrolada reacción presidencial ante ciertas críticas, y lo que de allí derive, está en el plano de lo que deberá medirse en varias ruedas. Si que es que hoy todo retoma el ritmo, o si cobrará cuerpo esa actitud de enfriamiento espontáneo, hasta ver qué pasa.
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