20 de febrero 2005 - 00:00

Rato cuestionó impuestos en Latinoamérica: son "injustos y distorsivos"

El director gerente del FMI, Rodrigo Rato, dijo que los impuestos en América Latina son "injustos, distorsivos y no equitativos", y a veces acaban en el bolso de los ricos en forma de subsidios.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien realizó esta semana una gira por cuatro países andinos, constató la salud económica de la región, que creció un 5,5 por ciento en 2004, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Pero por detrás de esta cifra estelar, las economías latinoamericanas sufren de males congénitos que limitan su capacidad de expansión futura.

A juicio de Rato, una de las trabas más importantes es un sistema tributario "muy malo" en la mayoría de los países, en el que los que menos tienen pagan relativamente más al Estado que los ricos, lo que perpetúa la extrema desigualdad de la región.

"Hay muchos países de América Latina que no tienen impuesto sobre la renta", dijo Rato con el tono del que está diciendo algo casi inconcebible.

Uno de ellos es Bolivia, cuyo índice de pobreza del 63,6 por ciento de la población le da el triste honor de ser la nación más mísera de Suramérica.

En lugar de recaudar según los ingresos, algunos gobiernos dependen de impuestos al consumo, que afectan a toda la población por igual.

Rato mencionó que algunos países también gravan la importación de bienes de equipo como ordenadores y maquinaria, lo que reduce la inversión, así como las exportaciones, lo que las encarece.

Otros, como Perú, Argentina y Brasil, aplican tasas a las transacciones financieras.

Según un reciente informe del FMI sobre el tema, las grandes empresas consiguen evitar pagar estas tasas de forma "relativamente fácil" mediante tejemanejes bancarios, mientras que el impuesto cae sin piedad sobre la espalda del ciudadano común cuando paga su cuenta del agua.

El problema no sólo radica en la estructura de los tributos, sino también en su volumen, a juicio de Rato.

La recaudación no llega al 15 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en Ecuador, Perú y Venezuela, por ejemplo.

"Es imposible hacer ni política social, ni política de desarrollo, ni políticas de nada con una gestión tributaria de ese calibre", señaló Rato, quien durante sus ocho años fue ministro de Economía de España.

Por si fuera poco, muchos países latinoamericanos gastan mal el poco dinero que tienen.

En su visita a Colombia y Ecuador, Rato martilleó una y otra vez sobre la necesidad de eliminar ayudas a sectores con conexiones políticas o subvenciones generalizadas.

En Colombia, el Gobierno cedió en diciembre a las presiones empresariales y otorgó un subsidio del 10 por ciento del valor de las exportaciones a los productores de banano y flores, que se cultivan en latifundios, algo que no le ha gustado al Fondo, como confirmaron a EFE fuentes del Ministerio de Hacienda de Bogotá.

Por su parte, Ecuador gastó 1.151 millones de dólares en 2004, casi un punto porcentual de su PIB, en abaratar artificialmente el precio de la gasolina, las bombonas de gas para cocinar y otros combustibles.

"Ese gasto no llega a las familias más necesitadas, sino que se reparte entre los vecinos de países que cruzan la frontera para beneficiarse del costo del gas doméstico más barato en Ecuador, más la industria hotelera", que lo usa para cocinar, y el resto de la sociedad sin distinción de renta, denunció Rato.

Al FMI le gustaría que ese dinero se usara para reducir la deuda de la región, que en media asciende al 55 por ciento del PIB, un nivel que considera excesivamente alto.

"La deuda en América Latina es una cuestión esencial, porque la crisis les entra siempre por la deuda", señaló.

Rato explicó que los desastres financieros de los 90, como los ocurridos en México y Brasil, se deben a la "ingente cantidad de movimientos privados de capitales", necesarios para financiar la deuda soberana.

Cuando estos flujos paran súbitamente se produce una crisis "que se traslada con mucha rapidez al sistema financiero y de ahí a los ciudadanos", indicó Rato.

Afortunadamente, las economías latinoamericanas son más fuertes ahora que en esa década, según Rato, pero, en su opinión, la deuda sigue siendo su talón de Aquiles.
 

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