El equipo económico reaccionó ayer y aceleró los trámites para cerrar lo antes posible el megacanje de la deuda: fueron convocados a las 15.30 los ejecutivos de los siete bancos que participan en la transacción y definieron 90% de los puntos pendientes. Hoy, Fernando de la Rúa firmará el decreto que aprueba la transacción, autoriza el cambio al programa de endeudamiento contemplado en el presupuesto actual y designa al CS-First Boston, JP Morgan, BBVA Francés, Río, Galicia, HSBC y Citibank como organizadores del megacanje.
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El 10° piso del Palacio de Hacienda fue un desfilar continuo de banqueros ayer con 40 ejecutivos de esas 7 entidades trabajando. Lo justifica: es la operación financiera más trascendente para el país desde el plan Brady acordado con bancos en 1992. Domingo Cavallo, común denominador en el Palacio de Hacienda de las dos operaciones.
Se definieron ayer prácticamente todas las características de los nuevos títulos que se lanzarán. La participación es voluntaria para inversores, pero bancos locales, AFJP y compañías de seguro ya fueron comprometidos a participar:lo que asegura un piso de 18.000 millones de dólares, que se superaría con los inversores extranjeros. Como adelantó Ambito Financiero, se incluirán las Letras del Tesoro como opción a canjear, por nuevas Letras, una a nueve meses y otra con vencimiento en el año 2003.
Por los bonos del Tesoro en circulación se ofrecerá uno con vencimiento dentro de 6 años, por los denominados bonos Pagaré (un título que agrada mucho a bancos porque paga intereses según la tasa promedio de plazo fijo y por ello le sirve para calzar depósitos de los ahorristas contra ese papel) habrá uno nuevo a 5 años, en tanto que por el resto de los papeles hoy en circulación en pesos o dólares (BOCON, Brady y Global) se emitiría nuevos bonos Global con vencimiento final a 7, 15 o 30 años (tendrán tres años de gracia, es decir que recién a mediados de 2004 empezarán a pagar intereses).
Hubo hasta lugar para bromas ayer en el Ministerio de Economía. «Habría que tirarles una moneda a los de la SEC (Securities and Exchange Commission) para que apruebe más rápido el megacanje», lanzó como idea un financista para solucionar la demora principal que hoy tiene la operación. En este sentido trascendió anoche que, sin mediar monedas claro, la luz verde se daría en 48 horas. El gobierno argentino solicitó autorización para dos trámites: el del megacanje y el programa con los nuevos bonos Global.
Desde el gobierno, quienes están piloteando la operación son el viceministro Daniel Marx y el subsecretario de Financiamiento, Julio Dreizzen. La intención es que a fines de la semana próxima se comience con las presentaciones en Estados Unidos y Europa, en la que participaría en algunos de los puntos de la gira el propio Domingo Cavallo.
En los anuncios oficiales se podría asegurar que la operación se haría por un monto entre 15.000 y 20.000 millones de dólares. Si se toma en cuenta que las AFJP tienen casi 12.000 millones de dólares en títulos que pueden ser canjeados y los bancos locales cerca de u$s 16.000 millones, resulta altamente probable superar el monto inicial estimado.
La tasa de interés se definirá en función de la situación de mercados al momento del cierre de la operación. Solamente el nuevo bono Pagaré tendrá tasa variable y sería, como es habitual, función de la tasa local por depósitos a plazo fijo. El Banco Central no dará premios -permiso para usar los papeles como encajes-por los nuevos papeles. Su titular, Roque Maccarone, y el equipo económico también se oponen a incrementar la cantidad de títulos públicos dentro de las reservas. El FMI, en el reciente acuerdo firmado, también lo prohíbe.
Para el resto del megacanje la tasa será fija. Pero se evitará «clavar» pagos de cupones de intereses elevados por largo tiempo, para no complicar el futuro financiero del país. El gobierno puede tomar los precios de los títulos hoy en circulación a valores más elevados que los de mercado, compensando así la menor tasa a recibir. Otra alternativa: que los nuevos bonos Global se emitan con descuento -más baratos-para compensar el menor interés.
Ya en las planillas oficiales, se estima que pueden aliviar la carga de vencimientos por u$s 4.000 millones en 2002, por u$s 4.700 millones en 2003 y por u$s 3.000 millones en 2004.
Para no concentrar vencimientos en determinados años y evitar que el país vuelva a sufrir amenazas de default, en Economía manejan la posibilidad de que los nuevos Bonos Global a 7, 15 o 30 años tengan fuertes cupones de amortización en diferentes fechas.
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