"Recesión mundial durará dos años"

Economía

El economista Nouriel Roubini, al que varios le adjudican haber predicho con mayor precisión la actual crisis, asegura que en el corto plazo serán necesarios mayores ajustes para evitar una recesión a nivel mundial. «Se necesitarán cambios fundamentales en las políticas económicas y una fuerte coordinación entre los países emergentes y desarrollados para evitar el colapso», sentenció. Desde su blog, en una nota titulada «El mundo está en riesgo de un derretimiento financiero y una gran depresión mundial», analiza y propone varias medidas que cree prudentes para recuperar la confianza de los mercados.

  • El sistema financiero de Estados Unidos y de otras economías avanzadas se está acercando a un derretimiento, mientras día tras día las acciones operan en caída libre. En este momento se está iniciando una corrida generalizada en estas economías, ya que las firmas que operan en el sistema bancario como los «hedge funds» y bancos de inversión están excesivamente apalancados y deberán afrontar varías quiebras ante un mercado altamente ilíquido.

  • Todas las economías avanzadas -que representan 55% del PBI mundial- ya habían entrado en recesión, aún antes de que el shock desatado en los últimos meses impactara directamente en la contracción del crédito afectando las fuentes de liquidez. No hubo un desacople de las economías desarrolladas y sí un acople de las emergentes. El impacto de la crisis mundial en estas últimas en un principio se limitó al mercado de acciones, que llegó a caer aún más que en los países desarrollados, en la medida en que los inversores volaban de éstos en busca de coberturas y luego se trasladó al mercado cambiario y de créditos. Para el tercer cuatrimestre de este año es muy probable que enfrentemos una fuerte recesión a nivel mundial.

  • Incluso aquellas economías con performances destacables, como el caso de Brasil, Rusia, India y China, están ahora en riesgo de sufrir una fuerte ralentización dado el deterioro de los mercados. El debilitamiento de la confianza y de los mercados financieros en estos países los ponen en riesgo de no sólo caer en recesión sino también en una dura crisis financiera. La actual crisis se originó por la mayor burbuja de activos de la historia, la cual no se limitó al mercado hipotecario estadounidense sino a mercados de crédito de todo el mundo. Ahora, estas burbujas están explotando todas a la vez como consecuencia del mayor desapalancamiento del sector real desde la Gran Depresión.  

  • En este punto, el tren de la recesión ya abandonó la estación. La idea de que la contracción en las economías desarrolladas sea corta y poco profunda está siendo reemplazadapor la certeza de que será prolongada, y hasta podría llegar a durar dos años en Estados Unidos y en el resto del mundo. Incluso, si se tiene en cuenta el derretimiento del sistema financiero global, la probabilidad de que el resultado pueda ser una larga recesión de una década como la que experimentó Japón en los 90 es grande.

  • En un mundo donde hay exceso de capacidad de producción mientras la demanda agregada se contrae, esto hará que pronto tengamos que preocuparnos por una deflación y trampas de liquidez. Sobre todo por las medidas que los banqueros centrales deberán poner en marcha para enfrentar la deflación cuando las tasas de interés están peligrosamente cerca de cero.  

  • A este punto el riesgo de un inminente colapso del mercado de acciones se incrementa en la medida en que el pánico se apodera y aumenta la desconfianza de los inversores en que los banqueros centrales puedan revertirla tendencia. Esto se puede ver en los últimos salvatajes. Cuando se decidió salvar a Bear Stearns, la recuperación de la Bolsa duró ocho semanas; sin embargo, cuando meses después se aprobó el plan de salvataje presentado por Tesoro, la recuperación sólo duró un día, mostrando el deterioro en la confianza hacia las políticas implementadas. Luego, cuando las autoridades en Estados Unidos encaminaron políticas incluso más radicales, como la garantización de los depósitos, la Bolsa cayó a ritmos aún más acelerados.

  • Cuando la falta de liquidez y la implementación de políticas radicales no pueden modificar la tendencia del mercado, se puede tener la certeza de que las probabilidades de que ocurra un colapso del mercado son grandes. Se genera un círculo vicioso que arranca con la caída en cascada de los precios de los activos que impone un estado de pánico generalizado. En esa instancia el daño generado es tal que es imposible evitar un colapso mundial del sistema financiero y una recesión global. Se necesitarán cambios fundamentales en las políticas económicas y una fuerte coordinación entre los países emergentes y desarrollados para evitar este escenario. Algunas de las medidas pueden ser:

    - Otra rápida ronda de reducción de tasas de interés del orden de los 150 puntos básicos como mínimo, en promedio a nivel mundial;

    - Garantía temporal de todos los depósitos, junto con una selección entre las instituciones financieras insolventes que deben cerrar y las instituciones complicadas pero solventes que deben ser parcialmente nacionalizadas con inyecciones de capital público.

    - Rápida reducción de la carga de deuda de los hogares insolventes precedida por una congelación temporal de todas las hipotecas.

    - Masiva e ilimitada provisión de liquidez a las instituciones financieras solventes.

    - Masivos paquetes de estímulo-fiscal que incluyan obra pública, gasto de infraestructura, prestaciones de desempleo.

    - Rápida resolución de los problemas bancarios a través de la selección y la recapitalización pública de las instituciones financieras.

    - Acuerdo entre países prestamistas y acreedores con superávit de cuenta corriente y países prestatarios y deudores con déficit de cuenta corriente, para mantener una ordenada financiación de los déficit y un reciclaje de los excedentes de los acreedores a fin de evitar un desordenado ajuste de estos desequilibrios.
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