30 de septiembre 2020 - 00:00

Diálogos de Wall Street

Si el rally de la Bolsa es un globo, hoy todas las noticias son alfileres. La pregunta a Gordon Gekko: ¿Y por qué no se pincha?

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Periodista: Wall Street es un “punching ball”. Presenta la guardia baja, no tiene defensas, los problemas se multiplican. El covid-19 y la angustia no se van. Por último, no menos importante, nos espera una elección presidencial en EE.UU. que puede hacer estallar todo como un polvorín.

Gordon Gekko: Visto así, diríamos, ¿qué puede salir bien?

P.: Sin embargo, llueven los golpes pero no hay nocaut.

G.G.: Parece fácil hacer bolsa, no lo es. Existe el peligro del cazador cazado. Wall Street está bajo presión, sin dudas, pero también puede saltar como un resorte.

P.: Me queda claro. Se sobrevendió la semana pasada, y rebotó.

G.G.: No se olvide que la Bolsa escaló sin flujos. Todo lo contrario. Las estadísticas señalan con nitidez la ruta del dinero: bonos, metales preciosos. Cuando cunde el temor, cash. El único renglón que expulsó fondos sistemáticamente –llueva o salga el sol- fueron las acciones.

P.: Con la excepción de las acciones tecnológicas.

G.G.: De acuerdo. Pero ya vimos que encalló la ballena del Nasdaq y se vació el acuario. Hoy es otro flanco vulnerable más.

P.: Es una burbuja, coincide la cátedra, pero no se pincha.

G.G.: ¿Y entonces? Es la palabra de muchos contra la del mercado. Si se trata de un globo, esta es la oportunidad de desinflarlo. Hoy todas las noticias son alfileres. A mediados de octubre, habremos visto los balances de las tecnológicas. Si repiten los números intentarán repetir el desempeño. En julio, la reacción que deparó el cruce entre la realidad y el pesimismo generalizado fue un chicotazo hacia arriba.

P.: Aun así, no nos libraremos de la incertidumbre política. Hasta noviembre, con suerte.

G.G.: O mucho más allá.

P.: Hasta enero mismo.

G.G.: En 1876, Hayes versus Tilden recién se resolvió dos días antes de la asunción presidencial.

P.: ¿Se nos viene encima otra ola de covid?

G.G.: Lamentablemente, sí.

P.: Y no sólo en Europa, también en EE.UU.

G.G.: El virus es ultraveloz. En EE.UU., la tendencia era de repliegue sostenido, pero la última semana giró y pisó el acelerador. En la mitad de los estados, los nuevos contagios crecieron 5% o más. De una semana a la otra, el salto fue de 45% en Wyoming, 55% en Nuevo México y en Carolina del Norte, 60%.

P.: ¿Habrá que encerrarse de nuevo? No va a ser sencillo convencer a la gente. Ya lo vemos en Europa. Boris Johnson enfrenta una revuelta de sus propios legisladores en Gran Bretaña. Y en Madrid la disputa es feroz.

G.G.: La primera respuesta es no. Es lo que pasa en Madrid. Pero la ola no se frenó. Y la segunda reacción también es no. Pero si se descontrola el contagio no se podrá evitar. Lo decida el gobierno o el temor de la población.

P.: ¿Cree que se frenará la expansión? ¿Podemos tener una doble recesión? ¿O nunca salimos del pozo?

G.G.: Son tres opciones. La primera es la más probable. Una pérdida temporaria de velocidad. O un atasco. En Europa es la situación actual del sector servicios. Salir del pozo de la recesión, está claro que eso ya ocurrió. Tenemos una gran cantidad de economías operando al 90%.

P.: Pero no vimos nunca una declaración oficial de final de la recesión.

G.G.: Porque no se puede tachar la opción de la doble recesión. Una recaída es posible. La última palabra la tiene el virus. Si nos atrapa una segunda ola, que tendrá que ser más virulenta que la primera, bien puede hacernos naufragar otra vez. En ese caso, si no se demora mucho tiempo, será más práctico fusionar los dos episodios en uno sólo, una gran recesión viral.

P.: ¿Es posible, pero no es lo más probable? ¿Qué cree usted?

G.G.: Yo no creo tanto en una vacuna como cree la Bolsa, pero igual pienso que nos podremos adaptar y evitar otra recesión. La letalidad me parece manejable como para esquivar un encierro generalizado. Wall Street clavó récords porque confía, no cree en el double dip. Por eso importa que resista. Aunque más no sea como un faro de las expectativas favorables.

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