"Reducir la inflación perjudica a los pobres"

Economía

La "reducción de la inflación perjudica a los pobres y especialmente a la clase media, mientras que las porciones más ricas de la población parecen beneficiarse". Así lo afirmó el economista Marc Hofstetter Gascon, de la Universidad de Los Andes (Colombia) en el blog focoeconómico, a pesar de que se suele relacionar a estos procesos como una política dirigida a proteger a los sectores más vulnerables, que tienen menos herramientas a mano. A continuación, los puntos salientes del artículo.

En 1980 la mediana de la inflación mundial rondaba el 14%. Dos décadas después, la estadística global había caído a 4%, una cifra que algunos han defendido como una meta de inflación apropiada. Y, a partir de 2013, la mitad de los países del mundo ha reportado inflaciones por debajo de 3% y un tercio cifras menores a 2%.

El estudio apunta a discutir una arista de las consecuencias que tiene el proceso de reducción de la inflación, una que solo recientemente ha recibido la atención de los investigadores: a la par con la caída de la inflación global descrita, muchos países del mundo han lidiado con deterioros en las estadísticas de distribución de ingreso. Sabemos que bajar la inflación requiere de acciones del Banco Central que suelen enfriar la actividad económica y aumentar el desempleo.

En nuestra investigación, exploramos qué pasa con la distribución de ingreso durante las desinflaciones comparándolas con períodos sin desinflación usando el método de proyecciones locales. Lo hacemos tanto con medidas de Gini (índice de concentración, que suele utilizarse como medida de desigualdad) como de participación en el ingreso total de los diferentes deciles de la población y del top 1% más rico.

El índice de Gini de mercado (antes de impuestos y transferencias) se deteriora durante las desinflaciones. Tras 5 años de reducción de la inflación, el Gini aumenta en 1,2%, relativo a su media muestral. Si usamos el Gini de ingreso disponible (con impuestos y transferencias) el resultado no desaparece.

Para los países de la OCDE se puede estudiar qué pasa con la participación en el ingreso de los diferentes deciles de la población y del 1% más rico. El decil más rico es el único que gana participación en el ingreso durante la desinflación y que esto se hace a costa sobre todo de la clase media (de 4 a 6). Relativo a la media de la participación en el ingreso del decil más rico, su participación en el ingreso se incrementa en 1,8 p.p., tras cinco años de desinflación. Cuando estudiamos al 1% más rico de la población, encontramos que es el que cuantitativamente más gana durante estos procesos: su participación en el ingreso aumenta, relativo a su media, en 6,3 puntos porcentuales tras cinco años de reducir la inflación.

Está en manos de los bancos centrales y los mandatos que las sociedades les otorgan equilibrar los diferentes objetivos y los efectos colaterales de las políticas necesarias para alcanzarlos. Nuestros resultados pueden pensarse como un argumento en contra de tener bancos centrales con mandatos únicos centrados exclusivamente en la estabilidad de precios, donde las pérdidas de producción y empleo y sus implicaciones distributivas podrían ignorarse. Voinea y Monnin (2017) señalan que asegurar una distribución justa de los beneficios y costos de la estabilidad de precios es un bien público. Lo mismo podría argumentarse de las desinflaciones.

Las desinflaciones, provocadas por las políticas de los bancos centrales, deterioran la actividad económica, un deterioro que se distribuye de manera desigual. Existe, por supuesto, la posibilidad de una causalidad inversa: una desigualdad creciente podría reducir la demanda agregada, porque los ricos tienden a consumir una parte menor de sus ingresos que los pobres. Ball (1994) o Hofstetter (2008) muestran que las grandes desinflaciones son principalmente consecuencia de políticas monetarias destinadas a producir tasas de inflación más bajas. Parece poco probable observar cambios en la distribución del ingreso que sean lo suficientemente rápidos y fuertes como para producir procesos de desinflación tan considerables.

• Otra pregunta abierta para futuras investigaciones es si estos efectos redistributivos se promedian durante el ciclo económico. Lo que encontramos es que durante la desinflación la distribución se deteriora. Puede ser que en momentos de inflación estable o creciente estos efectos se reviertan.

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