Cuesta definir la rueda de ayer. Por un lado, es indudable que fue "mejor" de lo que marcaron los índices.
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Si bien el NASDAQ ganó apenas 0,03 por ciento y el Promedio Industrial, 0,39 por ciento, trepando a 12.348,75 puntos, de los diez principales sectores en que se suele dividir la economía, sólo el tecnológico quedó en baja, y por otro lado -en el NYSE-, frente a 2.000 sociedades que terminaron el día en positivo, tan sólo 1.200 lo hicieron en negativo. Pero por otro lado, y a pesar de un arranque alcista acompañando los buenos números del PBI, para las 14 los tres principales indicadores bursátiles se movían del lado perdedor.
Es cierto que para cuando sonaba la campana de cierre, todos volvían a la zona ganadora, pero igualmente cierto es que no había ninguna noticia capaz de justificar de manera plena esta recuperación. De hecho, al revisar los nombres que impulsaron la mejora final, se colocan en primer lugar las empresas del sector energético, seguidas por las financieras y luego por lo que comúnmente encuadramos entre los papeles "más seguros".
Esta especie de "flight to quality" (vuelo a la seguridad) fue vinculada por muchos con las crecientes tensiones entre Inglaterra e Irán por la captura de los 15 militares, que en otro plano tuvo que ver con la suba del crudo, que en u$s 66 por barril quedó en el máximo desde el 8 de setiembre pasado (aquí cuesta decidir qué pesó más, si la huelga y el bloqueo petrolero en Francia; la caída de inventarios energéticos en EE.UU., que lleva siete semanas; la muerte del candidato presidencial del oficialismo en Nigeria -el quinto proveedor de combustibles para los norteamericanos-, o el nuevo conflicto en el Golfo). Este mismo fenómeno explicaría a su vez la preferencia por las empresas financieras, principales beneficiarias ante un empinamiento inflacionario (vía tasas) causado por la suba del petróleo. En definitiva, una rueda positiva que, por "las novedades", no lo fue.
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