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Los activos argentinos despiertan el interés de los inversores más arriesgados. Tan sólo dos días atrás, en una ronda de debate sobre oportunidades de inversión en la que compitieron las ideas de los más intrépidos, uno de los participantes presentó a los bonos argentinos como una gran oportunidad. El racional de su argumento: pueden llegar a caer algo más, un 10%, pero Argentina va a necesitar billones de dólares para explotar sus abundantes recursos no convencionales como Vaca Muerta, y para ello va a tener que arreglar su situación de deuda externa y una vez que esto pase los bonos van a volar". Y para rematar agregó que la relación deuda externa / PBI de la Argentina es una de las más bajas de los países en vías de desarrollo.
Esto no quiere decir que para los inversores todo sea rosa. En particular les preocupa el nivel del gasto público, y consideran que "sin un recorte en las erogaciones del Estado, difícilmente - sostienen - la situación sea sustentable". Y aquí plantean dos dudas: si habrá decisión política de llevar adelante los recortes y si el Gobierno contará con el tiempo político para hacerlo.
La preocupación por la marcha de las economías emergentes también es destacada en un informe de Merrill Lynch para inversores donde se precisa que las acciones de estos mercados cayeron 6,5% sólo en enero pasado. En tal sentido, el trabajo destaca algunos datos negativos de la economía china, la suba de las tasas de las tasas de interés en Turquía, India y Sudáfrica, las turbulencias políticas en Turquía y la devaluación en Argentina. Si bien el trabajo considera que la situación no es tan grave como la vivida en 1997/1998 (en esos años los índices accionarios de los emergentes cayeron casi 60%) termina opinando negativamente en cuanto a las perspectivas de invertir en acciones en los mercados accionarios de los emergentes, ya que esperan retornos "neutros o negativos" para este año.
El último pronóstico mensual de The Economist Intelligence Unit es otro de los informes que remarca "la turbulencia en los mercados emergentes ha aumentado". Con todo el trabajo confía en que el crecimiento mundial seguirá en aumento y para el caso particular de América Latina prevé una expansión de 3,2%, medio punto más que lo estimado en el 2013. Una mala noticia para la región - y para Argentina en especial- es que augura precios a la baja en las materias primas agrícolas como consecuencia de un "aumento en la oferta y elevados stocks". Para el caso de los alimentos se proyecta una baja superior al 10%.



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