22 de marzo 2004 - 00:00

Retiro

El equipo económico, junto con ejecutivos de los bancos que preparan la oferta a acreedores, hará una suerte de retiro espiritual, al estilo de los que hacía Domingo Cavallo. El lugar se guarda en secreto, pero trascendió que se hará en una estancia en la provincia de Buenos Aires. Como si se tratara de la concentración de un equipo de fútbol ante una gran final, los enclaustrados buscarán definir el mensaje que se les va a enviar a los acreedores en las reuniones que comienzan este jueves. Por el lado de los bancos, estarán representantes de Merrill Lynch, Barclays y UBS. Del Ministerio de Economía, Guillermo Nielsen, Sebastián Palla y Leonardo Madcur. Vienen días duros para los negociadores argentinos, ya que deben buscar la fórmula mágica que reduzca los fuertes rechazos que tiene la propuesta presentada en Dubai.

Guillermo Nielsen
Guillermo Nielsen
El equipo económico mantendrá un «retiro espiritual» hoy y mañana con el sindicato de bancos para determinar la estrategia por seguir para encarar la reestructuración de la deuda que reclama el FMI. Será justo antes de que arranquen las reuniones con los acreedores locales, previstas para este jueves.

El lugar del encuentro -que no fue develado para evitar interrupciones- será una estancia de la provincia de Buenos Aires. Hasta allí llegarán el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, su segundo, Sebastián Palla, y el secretario de Coordinación Económica, Leonardo Madcur, junto a un grupo de asesores. Además, irán representantes que llegaron desde Nueva York de Merrill Lynch, Barclays y UBS, que conforman el comité organizador internacional, y quienes llevan adelante las negociaciones por los bancos locales elegidos (Nación, Francés y Galicia).

«Es un encuentro a agenda abierta, en el cual vamos a hablar absolutamente de todos los temas que tienen que ver con la renegociación»
, señaló una alta fuente del equipo económico. Además, según reconoció, buscarán «unificar el mensaje» que se les dará en las próximas semanas a los acreedores.

Entre las cuestiones centrales por definir se encuentran el tipo de bonos que será ofrecido, cómo funcionará el bono atado al crecimiento y el cronograma preciso de cómo se llevarán adelante las negociaciones. Además, quedaría fijada una fecha precisa para lanzar la oferta de reestructuración, que en Economía están pensando para fines de abril.

• Colocadores

Otro de los temas principales pasa por la elección de los bancos colocadores, es decir los que tendrán a su cargo el contacto directo con los acreedores para convencerlos de que entren en el canje de la deuda nueva por los viejos títulos. La lista sería armada tras los encuentros con bancos extranjeros que el equipo económico mantendrá durante la reunión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Lima, el fin de semana próximo.

Está confirmado que el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, recibirá a tres grupos el día 25: la Asociación de Ahorristas de la República Argentina (AARA), la Unión de AFJP y la Asociación de Ahorristas Damnificados por la Pesificación y el Default (ADAPD), cada uno en audiencias separadas durante la tarde.

• Insistencia

Los bonistas agrupados en ADAPD insistirán con la emisión de un bono perpetuo para reemplazar a los viejos bonos en default. Se trata de un título que no tiene vencimientos de capital pero paga intereses en forma anual. Además, exigirán que los nuevos bonos puedan ser aplicados al pago de impuestos o a la compra de inmuebles, claro que a valor nominal.

En cuanto a los fondos de pensión, se espera que insistan con la propuesta de mantener en dólares la inversión efectuada, sin quita de capital. Pero aceptarán un sustancial alargamiento de los plazos de pago.

En el gobierno no tienen demasiadas expectativas puestas en estos encuentros.
«Se trata de una presión lamentable que está haciendo el FMI», reconocen. Apuntan, fundamentalmente, a Gerd Hausler, el encargado del organismo para el área de mercado de capitales, que tiene un excelente diálogo con los representantes de acreedores extranjeros, principalmente el italiano Nicola Stock y el estadounidense Adam Lerrick. John Dodsworth, de ese organismo, sigue de cerca todos los pasos.

Ambos forman parte del Global Committee of Argentine Bondholders (GCAB), que recién arribarán al país después de Semana Santa, es decir entre el 11 y el 16 de abril, fecha tope establecida en el acuerdo con el FMI para mantener estos encuentros.

El gobierno invitó a un total de 21 grupos de acreedores para negociar, aunque muy pocos son realmente representativos. En realidad, buena parte de ellos son considerados «sellos de goma» ya que no representan realmente a los acreedores. Pero fueron utilizados por Economía para no reconocer al Comité Global (GCAB) como el principal interlocutor de los acreedores extranjeros.

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