28 de febrero 2001 - 00:00

Riesgo-país puede decidir futuro de José L. Machinea

Hay una nueva ley en el mercado financiero que señala que cuando el riesgopaís trepa por encima de los 700 puntos, la economía del país se estanca; arriba de los 800 puntos empiezan a surgir las versiones de renuncias del ministro; a 830 el presidente busca candidatos y a 860 hay cambios. Por eso la suerte de José Luis Machinea luce cada día más complicada.

Ayer el riesgo-país medido por el indicador del JP Morgan EMBI (Emerging Markets Bond Index) trepó por primera vez en el año arriba de 800 y cerró en 796. Sólo en dos oportunidades desde que Fernando de la Rúa es presidente alcanzó niveles tan elevados.


Uno, a principios de noviembre, cuando la inminencia de un default, la crisis política y el no haber armado un «colchón» de liquidez adecuado en los meses previos dispararon la ola de ventas sobre todo lo que sea papeles argentinos. Públicos o privados, daba lo mismo. Antes, en mayo, fue por el derrumbe de las acciones tecnológicas, el estancamiento de la economía (luego siguió), la pobre recaudación de impuestos y el incumplimiento del acuerdo con el FMI.

Pero ahora hay una diferencia clave con los eventos anteriores: en esta oportunidad no hay más balas.
En mayo se salió adelante con una rebaja de salarios de empleados públicos, recortes de gastos y nuevo programa con el FMI. En noviembre se sobrevivió con un histórico salvataje del Fondo, siendo la Argentina el octavo país en recibir el rescate de Washington. Antes habían sido «blindados» México en 1995, Tailandia, Indonesia y Corea en el '97, Rusia y Brasil en el '98 y el '99 respectivamente. Turquía y la Argentina en 2000.

El hecho de que no haya más balas hace que cualquier versión sobre la Argentina prenda en los mercados de deuda de países emergentes. Por eso cuando Joaquín Cottani, un tímido economista de Lehman Brothers, ayer aseguraba que «se va a abandonar la convertibilidad», la frase prendió y disparó más ventas sobre los títulos argentinos. No es que Cottani sea influyente: fue un tímido subsecretario de Financiamiento en los últimos años de la gestión Cavallo en Economía y gracias a ello accedió a un cargo en ese banco de inversión.

Un artículo publicado hace 7 días en el «The Wall Street Journal» por Adam Lerrick describe fielmente la visión que existe en el plano internacional sobre la Argentina.

Lerrick es candidato a ocupar el cargo de subsecretario de Asuntos Internacionales en la administración Bush, es decir, será el N° 2 del Tesoro de los EE.UU. Lerrick critica en primer lugar los 40.000 millones de dólares que por marketing se mencionaron como cifra total del blindaje.
«Hubo una ilusión de 20.000 millones de dólares de participación del sector privado» que no es tal según detalla con precisión el economista.

Extravagancia

«La Argentina es un ejemplo de un gobierno que continúa viviendo más allá de sus medios, inversores que continúan financiando esa extravagancia, e instituciones públicas que siguen apoyando el proceso», dice, y agrega luego que «una nación de tan sólo 38 millones de personas tiene 25% del total de los bonos de mercados emergentes... economistas líderes aseguran que la carga es insostenible... y no será el último rescate (ayuda del FMI) del tango en Buenos Aires». Lerrick confirma que no hay más balas y que la próxima vez se podría exigir hasta una reestructuración compulsiva de la deuda.

El ataque sobre el presidente del Banco Central, Pedro Pou, agranda las dudas de los inversores sobre el futuro de la convertibilidad.


Y por eso Cottani, nada influyente en condiciones normales (de hecho hace 10 meses propuso usar los encajes para pagar la deuda, algo que no se le ocurriría ni al sindicalista Hugo Moyano) movió ayer los precios hacia abajo, aunque alentado por el pensamiento de muchos de que se trata en realidad del pensamiento de Domingo Cavallo, eterno candidato en épocas de crisis a reemplazar ministros.

¿Y si se va Machinea antes que Pedro Pou? Ya se hacen apuestas en el mercado. Dependerá de la aceleración de la crisis. Por lo pronto, la presión sobre el ministro está aumentando y crecerá por los datos poco positivos que se darán a conocer en los próximos días sobre recaudación, control del gasto público, deflación de precios y confianza del consumidor.
Todo sumado al aumento del riesgo-país. Antes, en los '70, el precio de la carne era lo que determinaba la suerte de los ministros. En los '80 el dólar. Ahora el riesgopaís, o sea las tasas de interés.

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