Proética, Topky, Farma Plus... Hace una década, estos y otros nombres intentaron sin éxito lo que otros empresarios encaran hoy: consolidar cadenas de farmacias bajo una marca común. Hoy, los nombres son -entre otros-Zona Vital (de la familia Roiz), Farma City (de un fondo de inversión), Vantage y Esencia (las dos sobrevivientes de la primera época, hoy en manos del laboratorio Sidus y de Droguería del Sud respectivamente), los mexicanos del Dr. Ahorro (cuyos accionistas son un misterio, aun para la gente de la industria) y el grupo Selma.
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La pelea no parece fácil: en la Argentina hay unas 12.000 farmacias, y sólo 2 por ciento (alrededor de 250) está agrupado en algún tipo de cadena, club de compras, etcétera. Pero todos pelean por una porción del mercado de medicamentos -que el año pasado representó una facturación de $ 4.000 millones-y sobre todo de los remedios de venta libre y los cosméticos.
El proceso empezó a mediados de la década del '90, cuando los laboratorios comenzaron a quedarse con las droguerías a cambio de las fuertes deudas que éstas mantenían con sus proveedores. Pero casi todas las droguerías grandes tenían sus cadenas de farmacias asociadas (por caso, Droguería Monroe tenía Vantage), y casi todas esas redes desaparecieron como tales. Es que en el mercado no está bien visto que un laboratorio tenga bocas de venta propias (o asociadas); esto no fue óbice para que Sidus conservara Vantage.
Hoy el juego parece diferente: la propia composición de las redes (y el perfil de sus dueños) diferencia esta etapa de la anterior. Se trata de cadenas de locales propios (y no de clubes de compras); por caso, Zona Vital tiene 19 bocas propias; Farma City, otras 30; Selma, 10 en zona norte del GBA; Dr. Ahorro -que habría copiado su marca de las mexicanas Farmacias del Ahorro-, menos de una docena en Capital. Cada una de ellas también tiene características diferenciales: por caso, la red mexicana vende sólo «segundas marcas» (la misma droga pero no de laboratorios líderes); Zona Vital es muy fuerte en los «no medicamentos» (léase cosmética,perfumería, etc.) pero se ufana de tener dos farmacéuticos por local; Farma City apunta a estar «en todos lados»...
• Rentabilidad
«Desde siempre, el negocio de los cosméticos y perfumes representa 40 por ciento de la facturación, pero casi toda la rentabilidad, junto con los remedios de venta libre. El año pasado, se había caído muchísimo pero en los últimos meses se ha vuelto a vender importados», dice una fuente del mercado. «Los recetados se venden a pérdida, y además las obras sociales pagan poco, mal y tarde.» Por eso, en la década pasada, las farmacias ensayaron con el formato «convenience store», en el que se ofrecían desde antibióticos hasta pelotas de tenis. «Era obvio que fracasaría: los clientes se confundían con las góndolas; no se sabía si estaban en un autoservicio o en un lugar para comprar medicinas, y al final no compraban nada.» Por eso las nuevas cadenas reenfocaron la oferta en tres áreas básicas: salud, belleza y servicios. La excepción es, claramente, Dr. Ahorro, que sólo ofrece precio (con resultados no demasiado halagüeños hasta ahora, por lo que se sabe).
Como ejemplo, puede valer el caso de Zona Vital, que partió con un local en la localidad de Virreyes en 1985 y hoy estima cerrar 2003 con una facturación de $ 60 millones. Según fuentes de la empresa, «la cifra representa una suba de 20% respecto del año pasado, en parte porque abrimos más locales y en parte porque subieron los precios; la suba en el volumen vendido es mínima... Lo mismo vale para toda la industria».
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