El economista jefe del BBVA Banco Francés, Ernesto Gaba, advirtió ayer que si los gremios demandan aumentos por encima de la meta de inflación oficial y de la productividad de las empresas «se corre el serio riesgo de una espiral salarios-precios que potencien la indexación y aceleren la tasa de inflación».
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De acuerdo con el cálculo que efectúa Gaba, el techo de los incrementos salariales no podría superar 16%.
Esto surge de la inflación pronosticada por el gobierno de 11% para este año y un incremento de productividad que oscilará entre 2,6% y 4,7%. El informe elaborado por la entidad se difunde justo antes del inicio de las negociaciones colectivas que se sucederán a partir de marzo durante los próximos tres meses.
Preocupado
Esta sería la perspectiva para los trabajadores que están en el sector formal de la economía. En cambio, para los informales y quienes se emplean en el Estado el panorama es más preocupante, ya que según detalló la entidad «será difícil que estos sectores puedan obtener recuperaciones de significación».
El trabajo revela que los más beneficiados por los aumentos resultaron los salarios de los trabajadores industriales, que se incrementaron 14,3% en términos reales entre fines de 2001 y de 2005.
La suerte fue distinta para los empleados privados no registrados (en negro): perdieron 25,5% de su poder adquisitivo en los últimos cuatro años, a un promedio anual de 7,1%.
Les fue todavía peor a los estatales: el salario real cayó 27,3% en el período, a un promedio de 7,7% por año.
Pronósticos
Estos son los pronósticos de Gaba para 2006 sobre las remuneraciones:
. El nivel general de salarios volvería a registrar durante 2006 una nueva recuperación en términos reales, que llegaría a 2,4% en promedio. En 2005 esta mejora fue de 4,6%.
. El salario real de los trabajadores formales crecerá alrededor de 4,1% por encima de la inflación.
. En lo que respecta a trabajadores públicos y privados no registrados conseguirían compensar con sus aumentos la inflación, es decir que sus remuneraciones no se seguirán deteriorando en términos reales.
. Si bien existe la posibilidad de que los trabajadores públicos canalicen sus reclamos de mayor recomposición vía representación gremial enfrentarán una firme decisión del gobierno a no ceder un superávit fiscal que esgrime como ancla de la política económica.
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