El aporte de Venezuela a SanCor finalmente será sólo de u$s 80 millones y no los u$s 120 millones que había anunciado la embajadora Alicia Castro. La cifra, aunque dista mucho de alcanzar para cancelar la deuda de la láctea -que según a quien se escuche está entre u$s 165 millones y u$s 190 millones- sí será suficiente para dejar afuera de la empresa a Adecoagro, la empresa agrícola que tiene como accionista principal al financista húngaro-estadounidense George Soros.
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El propio Hugo Chávez lo admitió: dijo ayer que «los directivos de Sancor trajeron un proyecto y ya tenemos la decisión tomada: será un crédito de u$s 80 millones para que se liberen de la deuda, que en realidad es mayor, pero así se aliviarán y podrán seguir trabajando». Agregó que «será un modelo socialista de producción de leche al más bajo costo posible, porque su objetivo será satisfacer las necesidades del pueblo y no el enriquecimiento de unos patronos, que eso sería capitalismo».
La «operación salvataje bolivariano» había comenzado el viernes, cuando desde la Casa de Gobierno se le informó a Oscar Carreras, presidente de la cooperativa, que Néstor Kirchner los recibiría el martes (o sea ayer). La entrevista había sido pedida por SanCor un mes antes, justamente para explicarle al Presidente las características del acuerdo con Adecoagro. Sin embargo, no hizo falta demasiado ingenio por parte de los dirigentes cooperativistas para darse cuenta de que su audiencia con el sureño no iba a correr por los carriles que ellos pensaban, cuando se enteraron por los diarios y en boca de Castro de la oferta venezolana.
El movimiento de pinzas se completó ayer cuando Hugo Chávez hizo el anuncio oficial de su aporte al salvataje de la cooperativa desde el Palacio de Gobierno en Caracas. Sin embargo, cuando mencionó la cifra, hubo tiempo para un sobresalto más en SanCor, por la diferencia entre el anuncio oficial y la cantidad que había mencionado Castro.
En realidad la sorpresa ya venía del día en que la embajadora habló de u$s 120 millones, porque en las conversaciones preliminares con los venezolanos -que se interrumpieron con el acuerdo alcanzado con Adecoagro- éstos habían hablado de u$s 150 millones, un monto que dejaría casi en cero la deuda de la cooperativa.
Ahora el crédito caribeño se reduciría a poco más de la mitad de lo prometido originalmente. Según versiones del mercado, la sorpresa también habría sido no menor para Italo Gastaldi e Ignacio Uzcudun, vicepresidente y gerente financiero de SanCor, quienes se enteraron del recorte de la generosidad bolivariana ayer por la tarde en el aeropuerto de Caracas. La encargada de darles la mala nueva fue la propia embajadora, que se desplazó a la terminal aérea para darles la bienvenida al país de Chávez.
Entrevista
Hoy se acabarán las dudas, seguramente, cuando la delegación de ejecutivos y técnicos argentinos se entreviste por la mañana con el ministro de Finanzas Nelson Merentes, viejo conocido de la Argentina (es el encargado de negociar la colocación de los BODEN en Venezuela). La esperanza que llevan los hombres de SanCor es que el funcionario les prometa que en realidad se trata del primer tramo de un crédito por una cifra mayor.
¿Por qué Castro habló de u$s 120 millones si en las conversaciones bilaterales se mencionaron u$s 150 millones y finalmente serán u$s 80 millones? Una especulación válida surge de comparar la cifra de la ex representante de los auxiliares de vuelo con lo que se comprometió Adecoagro a aportar a SanCor en caso de constituirse la sociedad con la cooperativa. La firma de Soros iba a destinar exactamente u$s 120 millones al salvataje de la láctea, de los cuales u$s 70 millones iban a servir para capitalizar la firma y los restantes u$s 50 millones para comenzar a repagar deuda.
En Caracas se decía también que -de aceptarse la propuesta de ayuda a SanCor- los venezolanos apuntarían a entrar en otra gran empresa láctea argentina, de estructura societaria similar. El interés de Chávez y su gente en el mercado de la leche se basa en su propia carencia: la producción local no alcanza para abastecer la demanda interna a pesar de que su consumo per cápita es uno de los más bajos del continente.
Para saldar la deuda que contraerá SanCor, se comprometerá a entregarle a Venezuela unas 5.000 toneladas anuales de leche en polvo a valores inferiores al del mercado internacional de ese «commodity», que hoy cotiza a alrededor de u$s 2.350 la tonelada. El plan original hablaba de unos diez años de este esquema, más la transferencia de tecnología y otros aportes intangibles. Ahora, con la nueva cifra, habrá que volver a negociar desde cero.
El gran interrogante es si este esquema satisfará a los más de 1.600 productores asociados a la cooperativa, que habían aprobado casi por aclamación el acuerdo con Adecoagro.
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