20 de febrero 2008 - 00:00

Se aparta Lousteau del debate salarial: otra deserción de un ministro cada vez más ausente

• Dijo que nunca dijo que 20% era un incremento aceptable (curioso: ese porcentaje refrendaba la aspiración de la Presidente y la CGT, ahora superada largamente por la demanda de los gremios). Se prescinde de la discusión por los sueldos como si ésta no tuviera impacto sobre la economía.

• Cada vez más decorativo el rol del ministro de Economía: su jefe Alberto Fernández afirmó que la inflación está bien medida (algo que no piensa Lousteau, quien instrumenta un método para reemplazar al actual) y los empresarios confían en que su subordinado, Guillermo Moreno, sea árbitro en las paritarias para que los sindicalistas no se excedan ( también curioso lo de Moreno: amedrenta con los precios a empresarios y ahora éstos lo piden para que intimide gremialistas).

• Si Felisa Miceli y Miguel Peirano, por obra de Néstor Kirchner, le restaron importancia a la cartera que ocuparon, el menoscabo a Martín Lousteau hoy todavía parece más grave. Ausente de los grandes temas, hasta carece de opinión en cuestiones de responsabilidad por las que cobra un sueldo. Un desatino para quien, por su juventud y formación, se imaginaba en una posición de servicio más gravitante. Inclusive, hasta se sospechaba en él una ideología menos estatista. Desilusión ( sobre todo de sus maestros universitarios).

• Es cierto que nada significan hasta ahora los nuevos ministros de Educación (Tedesco), Ciencias (Barañao), Salud (Ocaña) o Acción Social (la cuñada de la Presidente), pero el de Economía ni siquiera puede compararse a esa intrascendencia, ya que a él hasta le arrebatan atributos (era autoridad de aplicación de la nueva ley de inversiones y ayer, en Diputados, le pasaron ese cargo a Julio De Vido).

Martín Lousteau
Martín Lousteau
Ministerio de Economía no interviene ni le corresponde fijar pisos o topes en esas discusiones». La aclaración ayer ante la sala de periodistas acreditados del palacio de Hacienda corrió por cuenta del propio Martín Lousteau, en medio de las discusiones salariales.

Ayer un diario daba cuentaque el ministro de Economía estaba de acuerdo respecto de que las alzas salariales ronden 20%, información que en el sector empresario cayó como un balde de agua fría. El ministro, sin desmentir la nota, se ocupó de aclarar que «la negociación salarial es un tema que deben resolver de manera responsable sindicalistas y empresarios en el ámbito natural que son las paritarias».

Por otra parte, en el sector sindical deslizaron que el gobierno firmaría con el titular de la CGT, Hugo Moyano, un acuerdo salarial fijando como «techo» aumentos de salarios de 20%. Claro que muchos sindicatos no están de acuerdo con este límite.

Desde el sector industrial, en reiteradas oportunidades el titular de la UIA, Juan Carlos Lascurain, señaló que «un aumento de 13 a 15% es lo que se habló con distintos sectores». Un importante dirigente empresario, en off the record, señaló con preocupación: «Si el gobierno, a través de su ministro, convalida un techo de 20% que sabemos luego termina siendo un piso, la situación se torna inmanejable».

Otros economistas cercanos al gobierno tiempo atrás, hicieron llegar a la Presidente su preocupación por eventuales desbordes inflacionarios si se descarrilaba la negociación paritaria y, en este sentido, consideraban que cifras superiores a 15% de ajuste ya de por sí eran riesgosas. Y, quienes lo conocen bien sostienen que Lousteau no desconoce esta situación.

En este contexto, también se entendería los crecientes roces que tiene con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Sucede que el titular de esta cartera opera como si fuera el ministro de Economía en los hechos, no sólo negociando precios y tarifas sino también interviniendo en áreas totalmente ajenas a su ámbito (al menos formal) como la política de tasas de interés.

Así es que, según comentarios recogidos en el Banco Central, fue el propio Moreno el que se encargó de «inducir» a grandes empresas para que realicen depósitos en el sistema financiero para mejorar la evolución monetaria.

  • Tensión creciente

    Quienes conocen la intimidad de la conducción económica señalan que la tensión entre Moreno y Lousteau es creciente y que el titular de Comercio se refiere al ministro como el « peludito», en alusión despectiva del largo y enrulado cabello del (al menos en los papeles) titular del Palacio de Hacienda. La semana pasada, el matrimonio Kirchner dejó trascender su apoyo al polémico secretario de Comercio, en un mensaje que, dicen en gobierno, tuvo como destinatario a Lousteau.

    En el entorno del ministro, dicen que con juventud y sólidos antecedentes, no estaría dispuesto a hipotecar su futuro haciendo un papel meramente figurativo al frente del Palacio de Hacienda y, más aún, teniendo que poner la cara para explicar que «no hay problemas inflacionarios».

    En la Casa Rosada, dicen que los Kirchner saben de este riesgo y dejaron deslizar rumores sobre la posibilidad de un eventual reemplazo.
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