Se aparta Lousteau del debate salarial: otra deserción de un ministro cada vez más ausente
• Dijo que nunca dijo que 20% era un incremento aceptable (curioso: ese porcentaje refrendaba la aspiración de la Presidente y la CGT, ahora superada largamente por la demanda de los gremios). Se prescinde de la discusión por los sueldos como si ésta no tuviera impacto sobre la economía.
• Cada vez más decorativo el rol del ministro de Economía: su jefe Alberto Fernández afirmó que la inflación está bien medida (algo que no piensa Lousteau, quien instrumenta un método para reemplazar al actual) y los empresarios confían en que su subordinado, Guillermo Moreno, sea árbitro en las paritarias para que los sindicalistas no se excedan ( también curioso lo de Moreno: amedrenta con los precios a empresarios y ahora éstos lo piden para que intimide gremialistas).
• Si Felisa Miceli y Miguel Peirano, por obra de Néstor Kirchner, le restaron importancia a la cartera que ocuparon, el menoscabo a Martín Lousteau hoy todavía parece más grave. Ausente de los grandes temas, hasta carece de opinión en cuestiones de responsabilidad por las que cobra un sueldo. Un desatino para quien, por su juventud y formación, se imaginaba en una posición de servicio más gravitante. Inclusive, hasta se sospechaba en él una ideología menos estatista. Desilusión ( sobre todo de sus maestros universitarios).
• Es cierto que nada significan hasta ahora los nuevos ministros de Educación (Tedesco), Ciencias (Barañao), Salud (Ocaña) o Acción Social (la cuñada de la Presidente), pero el de Economía ni siquiera puede compararse a esa intrascendencia, ya que a él hasta le arrebatan atributos (era autoridad de aplicación de la nueva ley de inversiones y ayer, en Diputados, le pasaron ese cargo a Julio De Vido).
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Martín Lousteau
Así es que, según comentarios recogidos en el Banco Central, fue el propio Moreno el que se encargó de «inducir» a grandes empresas para que realicen depósitos en el sistema financiero para mejorar la evolución monetaria.
Quienes conocen la intimidad de la conducción económica señalan que la tensión entre Moreno y Lousteau es creciente y que el titular de Comercio se refiere al ministro como el « peludito», en alusión despectiva del largo y enrulado cabello del (al menos en los papeles) titular del Palacio de Hacienda. La semana pasada, el matrimonio Kirchner dejó trascender su apoyo al polémico secretario de Comercio, en un mensaje que, dicen en gobierno, tuvo como destinatario a Lousteau.
En el entorno del ministro, dicen que con juventud y sólidos antecedentes, no estaría dispuesto a hipotecar su futuro haciendo un papel meramente figurativo al frente del Palacio de Hacienda y, más aún, teniendo que poner la cara para explicar que «no hay problemas inflacionarios».
En la Casa Rosada, dicen que los Kirchner saben de este riesgo y dejaron deslizar rumores sobre la posibilidad de un eventual reemplazo.




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