Otro problema financiero, además del default está complicando al ministro Roberto Lavagna. Se trata de la adjudicación de los bancos BERSA (de Entre Ríos) y el BISEL que pasaron a ser administrados por el Nación, que preside Felisa Miceli y para los cuales no se encuentran compradores. En la última licitación efectuada, no hubo interesados por el BERSA y el BISEL y por ello, quedó abierto el interrogante de cómo el equipo económico logrará que otra entidad se haga cargo de las mismas.
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Cabe recordar que fue por presión del propio Roberto Lavagna y del secretario de Finanzas Guillermo Nielsen, que se creó una unidad para reestructurar el sistema financiero, con la participación del Banco Central, pero con la decisión final a cargo del Ministerio de Economía. Incluso Lavagna, a pocos meses de asumir, había prometido que la adjudicación de los bancos se iba a efectuar en la Bolsa de Comercio, algo que claramente no pudo concretar.
En el Banco Central, despojado de su función de reestructurar el sistema, preveían este resultado. Ahora fuentes del gobierno, aseguran que podría retornar a la entidad que preside Alfonso Prat-Gay la definición de la situación del BISEL y del BERSA, salvo que sea el Banco Nación el que las absorba. Puntualmente el BCRA, desde que sucedió el efecto tequila, es el que está habilitado a lograr que otras entidades se hagan cargo de las que están suspendidas o en proceso de liquidación. Pero por presión de Roberto Lavagna a Eduardo Duhalde, logró que sea el Ministerio de Economía el que deba definir la forma de adjudicación de las entidades.
• Diferencias
Con el Banco de Suquía no tuvo inconvenientes y de hecho, hubo varios interesados en ser los que lo absorban. Pero diferente es el problema cuando las entidades en oferta no tienen mucho atractivo. Incluso juega en contra el paso del tiempo: en los activos, la mora por el pago de créditos, al ver que no hay dueño del banco en cuestión, se incrementa. También se acentúa la situación de los pasivos. Casos como el Velox con poco atractivo, en el pasado, lograron superarse.
Por eso es que más allá de la renegociación de la deuda en default, en la Secretaría de Finanzas deben resolver rápidamente cómo salir de esta conflictiva situación en la que deben encontrar una solución aceptable políticamente para las dos entidades o reconocer que el BCRA debe ser nuevamente el que defina situaciones de esta naturaleza.
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