Se demora acuerdo y el FMI posterga su partida del país
Ya se discuten con el FMI detalles del acuerdo que será enviado a Washington, aunque el texto final estará recién a principios de la semana que viene. La postura del organismo en estas dos semanas de negociación pasó por conseguir un superávit fiscal mucho más alto que el inicialmente propuesto por el equipo económico (se ubicaría en cerca de 3,3% del PBI) y apuntar a una inflación baja (no más de 7% en 2004). Sí se flexibilizarían las reformas estructurales pendientes. Lavagna seguirá postergando el nuevo esquema impositivo, las discusiones por la coparticipación, la reestructuración bancaria y la renegociación de la deuda. La misión encabezada por John Dodsworth trabajará sólo el fin de semana. Lavagna señaló ayer que si se demora el acuerdo "no es una cuestión dramática".
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Estos son los temas centrales que se están negociando como parte del acuerdo: Metas fiscales serán exigentes y crecerán en el tiempo: el superávit fiscal será creciente entre 2004 y 2006 y el nivel comprometido es mayor al deseado por Lavagna. Para el año próximo se está cerrando en niveles cercanos a 3,3% del PBI y se aproximaría a 4% para 2005, lo que implica un importante esfuerzo de ahorro fiscal. El gobierno apuesta a mejorar la recaudación a través de una fuerte lucha contra la evasión para evitar subir los impuestos. También deberá mantenerse bajo estricto control el gasto.
Nuevo esquema tributario: el equipo económico se comprometió a analizar otro cuadro impositivo recién a partir de 2004. La excusa es que primero deberá avanzarse en el plan de lucha contra la evasión para mejorar la recaudación. «El FMI quería definir ya cuál será el futuro de los distintos impuestos y sus alícuotas. Pero les explicamos que es imposible determinarlo ahora», explicó una alta fuente negociadora del equipo económico. Lo mismo pasa con la coparticipación federal, que recién se comenzará a conversar después del 10 de diciembre, cuando finalizan las elecciones en las provincias.
Reforma bancaria: es uno de los puntos en los que existen fuertes disidencias. Mientras que el FMI insiste en que será necesario reestructurar varios bancos a partir del año próximo, cuando aumentan los requisitos de capital, en el Central insisten en que el proceso está bajo control y, en todo caso, los fondos necesarios para afrontar alguna absorción será menor. Sedesa acumula actualmente $ 700 millones y es todo lo que hay por el momento para afrontar un proceso de reestructuración. La modificación de la Carta Orgánica y la Ley de Entidades Financieras, que brinda más herramientas al BCRA para avanzar con estos procesos y es una de las principales exigencias del Fondo, sería transformada en ley la semana que viene.
Reestructuración de la deuda: el acuerdo no incluirá qué tipo de bonos la Argentina ofrecerá a los acreedores, pero sí cuánto se destinará a pagar por año de intereses y capital de la deuda. La cifra se ubica entre los u$s 4.000 y los u$s 5.000 millones anuales. Implica no sólo una fuerte quita de la deuda en default, que podría acercarse a 70%. Será una quita del valor presente, pero también del monto nominal, ya que la intención es reducir sustancialmente el ratio deuda/PBI, que actualmente asciende a casi 150%.




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