20 de julio 2001 - 00:00

Se demora hasta agosto la venta de Aerolíneas

La asamblea de accionistas de Aerolíneas Argentinas prevista para el próximo lunes decidirá entrar en cuarto intermedio hasta una fecha todavía no definida, con lo que se confirma que la renuncia de Pedro Ferreras a la presidencia de la SEPI demorará la venta de la empresa local y que ésta podría concretarse ahora de una manera más ordenada.

Considerando la ley de quiebras, Aerolíneas tiene 30 días hábiles judiciales contados desde la fecha en que se presentó el concurso preventivo en la Justicia para que la asamblea de accionistas ratifique la convocatoria a los acreedores. Ese plazo vence el 16 de agosto, pero en medios vinculados a la empresa no se descartaba ayer que se pidiera a la Justicia una prórroga más allá de esa fecha. Según la opinión de abogados expertos en el tema, aunque una postergación no está contemplada en la ley, la Justicia podría admitirla excepcionalmente dada la complejidad del caso Aerolíneas.

En España se confirmó ayer que la renuncia de Ferreras implica su salida inmediata de la gestión en la SEPI, sobre todo en los temas más conflictivos que provocaron su alejamiento: la relación con el núcleo duro de los accionistas de Iberia encabezados por el Banco Bilbao Vizcaya, que piden una compensación de 425 millones de dólares y la privatización de Radio Televisión Española y Aerolíneas.

No obstante, hasta el miércoles Ferreras siguió declarando públicamente que se analizarían hasta el lunes las ofertas presentadas por Aerolíneas y, en caso de no poder vender la empresa, la asamblea de accionistas decidiría la quiebra, aunque admitió también que, en caso de haber avanzado en las negociaciones con un interesado, podría extenderse el plazo.

La fecha del lunes 23 fue puesta por Ferreras con la misma inflexibilidad con que manejó Aerolíneas en el último año, dado que no tiene relación con los plazos del concurso. En Madrid se barajaba ayer la posibilidad de que hoy mismo el Consejo de Ministros designe al sucesor de Ferreras.

Según las versiones más confiables, lo reemplazaría Pablo Olivera Massó, actual vicepresidente de la SEPI, designado por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con el evidente respaldo del titular de Economía, Rodrigo Rato.
Según otra versión menos creíble, el sucesor sería Juan José Nieto, actual presidente de Telefónica Media.

Ahora, ya sin Ferreras, empiezan a cobrar más importancia los compromisos asumidos por Montoro con el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, en las dos oportunidades en que éste estuvo en Madrid en el último mes.

El cambio en la SEPI abre varios escenarios, pero todo indica que ninguno es el de la quiebra de Aerolíneas. Lo que se considera más posible es que los españoles entren ahora a negociar con más detalle y sin el brete de un plazo estricto, con el consorcio liderado por Eduardo Eurnekian e integrado por empresas locales y europeas, entre éstas Air Europa, el único grupo que difundió su constitución y su propuesta por Aerolíneas. También, según trascendió ayer, la SEPI habría empezado a negociar en los últimos días con el ex titular de Aerolíneas, Juan Carlos Pellegrini, que formó un grupo con inversores locales y extranjeros, cuya identidad no se conoce.

Las nuevas autoridades de la SEPI podrían también atraer a otros interesados con una actitud más flexible que la de Ferreras, y en este caso podría concretarse la oferta del grupo Marsans y Air Comet de España, y de su vinculada Air Plus Argentina, que manifestaron interés en Aerolíneas, pero lo supeditaron a un cambio de actitud del organismo estatal español.

Pero hay versiones de que también la SEPI podría dar marcha atrás con la convocatoria para no verse obligada a exponer ante la Justicia argentina deudas de origen poco claro. De hecho, se afirma que una de las preocupaciones del ministro Montoro es la dificultad de la SEPI para precisar los nombres de los acreedores y los montos de los pasivos.

Si se retrocediera con el concurso, la sociedad española pactaría con sus acreedores y vendería la empresa sin pasivos, en cuyo caso es posible que fije un precio de venta. Sin embargo, para el grupo Eurnekian o para cualquier otro interesado, la empresa es más atractiva en convocatoria porque esta situación implica la caída de los actuales convenios colectivos de trabajo, y la negociación de convenios de crisis con los siete gremios aeronáuticos.

• Otra versión

Según una versión menos creíble pero que también circuló ayer, la SEPI haría un aporte de capital y volvería a su proyecto de sanear Aerolíneas antes de venderla, aunque con criterios distintos a los de Ferreras.

Esta hipótesis, sin embargo, implicaría una confrontación con la opinión de la sociedad española, que es contraria a que el gobierno español siga poniendo dinero en Aerolíneas.
Con todo, la postergación de la venta obligaría a la SEPI a poner dinero por lo menos para completar el pago de los sueldos de junio, el medio aguinaldo y afrontar los salarios de julio.

Sobre este punto, Aerolíneas está obligada legalmente a pagar sueldos y gastos posteriores al pedido de concurso, y la SEPI, con más de 90% de las acciones y a cargo del gerenciamiento, es la obligada a esos compromisos. Se presume que en estos aspectos, el sucesor de Ferreras, a instancias de Montoro, sería más cuidadoso de cumplir con las obligaciones legales, tanto para preservar las relaciones entre los dos países, como para atenuar el disgusto de las empresas y bancos españoles que operan en la Argentina, cuyos titulares dijeron en España que el manejo de la crisis de Aerolíneas fue hasta ahora «escandaloso».

Dejá tu comentario

Te puede interesar