Se endurece el crédito: habrá tasas más altas
Las tasas de interés en pesos siguen en aumento y ya se están reflejando en los préstamos a público y empresas. La tendencia no es puntual, sino que se podría mantener por los próximos meses. A quienes más está afectando en primer lugar es a aquellos que se endeudaron a tasa variable con incrementos que ya perciben en cuotas de préstamos hipotecarios, por ejemplo. El gobierno quiere mantener un dólar alto, bajar la inflación y tasas reducidas. Todo junto, imposible. Por algún lado se filtra esta política oficial multipropósito. Desde principios de año se observa un incremento de tasas para depósitos que se traslada al costo del crédito. Servirá en parte para morigerar el alza de precios. En la magnitud de este fenómeno y en su duración juega además un rol importante cuanto sucede en Wall Street. Por el alza de la tasa norteamericana están saliendo capitales de la región, y, en definitiva, se acentúa la menor liquidez en la plaza local. Un dato adicional: grandes inversores apuestan a la tasa variable porque esperan que el alza pueda sostenerse en el corto plazo.
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Los bancos están subiendo de manera notoria la tasa que
pagan a sus ahorristas, sobre todo a los mayoristas (con
más de un millón de pesos). Los pequeños inversores también
se están beneficiando, aunque el incremento es más
lento en este segmento.
Existe una cuestión más que también pesa favorablemente: las entidades están colocando fuertemente en LEBAC que ajustan por tasa BADLAR más 4,50% anual. Esto les permite algo más de margen para remunerar a los clientes.
Una de las consecuencias más evidentes de estos incentivoses el incremento de la BADLAR, la tasa que pagan los bancos privados a los ahorristas que llevan más de un millón de pesos. Ya se ubica en 9% anual cuando a principios de 2006 no superaba 7%.
Para los minoristas también se está dando este incremento, pero de manera más gradual. Según la encuesta que realiza el Central, por colocaciones a 30 días las entidades privadas están pagando en promedio 7,80% anual (contra 6% o menos de fin de 2005), aunque existe bastante dispersión según del banco que se trate. «Podríamos pagar incluso más, pero lo cierto es que el público todavía no se interesa demasiado porque las tasas continúan por debajo de la inflación», explicó el gerente financiero de un banco extranjero.
La situación de los bancos públicos es completamente distinta. Pagan tasas sustancialmente más bajas tanto al público como a empresas. Esto se debe a que el fuerte superávit fiscal del gobierno nacional y en general de los provinciales va a parar directamente a las cuentas de las entidades. Por lo tanto, es mucho más baja la necesidad de captar fondeo adicional del sector privado, por lo que las tasas continúan en niveles exageradamente bajos.
Con títulos públicos y acciones en baja, no es improbable que los ahorristas vuelvan a mirar con atención la posibilidad de colocar parte de sus ahorros a plazo fijo. Es cierto que la tasa no supera la inflación, pero en un escenario de dólar relativamente estable la ganancia en divisas podría resultar un poco más interesante.



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