Las dos posiciones, las dos hipótesis, se enfrentaron nuevamente en los mercados. Aquélla, a la que hacíamos referencia en la columna del miércoles (sobre toda la "manija" que pretendían darle a mercados que se caen de maduros) y la que sosteníamos -acerca del temor que nos producía vernos tan cerca del peligro-y que, por la tarde del mismo día, salía a reforzar el que denominamos "oráculo" de las finanzas: el siempre vigente Alan Greenspan. Y en una de las precisiones que diera, en una teleconferencia que realizaron desde Madrid, apuntó a otra de las columnas nuestras de días pasados; el enorme riesgo que encierra el nivel del mercado accionario de China. Temía allí una "dramática contracción", después del notable auge que protagonizaran. Y agregó, que ello era "claramente insostenible". Será porque él, y nosotros, ya estamos en cierta edad avanzada (aunque nos lleva unos cuantos años) y todo lo que se ha visto a lo largo de una trayectoria hace prender las luces "amarillas", frente a ciertos cursos de los ciclos que siempre -desde el confín de la historia-han terminado mal, estallando. Cuando el enorme motor de la codicia actúa ya con una revolución al máximo, aparece el otro motor -el de "miedo"- y abruptamente pone la marcha en reversa, con mercados que vienen en quinta o sexta marcha hacia adelante. Lo que se produce también es vastamente conocido y todos los mercados lo han sufrido en varios capítulos de sus historiales, ya sea por un fenómeno global, o bien, por motivos locales. También se refirió el "viejo zorro" de la Fed, a un crecimiento económico mundial -del último quinquenio-"más rápido que en cualquier otro momento de la historia". "Esto no puede durar. Y no durará, porque es un ajuste excepcional".
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El flanco que dejó, como para suavizar el pronóstico, fue cuando consideró que el precio de los activos globales podría caer, pero que la economía saldría ilesa de ello. No debería repercutir sobre la economía real, o sobre los niveles de empleo -agregó- y la expresión "no debería", es lo que deja latiendo que eso vaya a suceder si ocurre un gran desplome en los mercados. Nos parece que quiso deslizar alguna "buena" en teoría, como para amortiguar lo muy pesado que arrojaba por otros lados. Y la historia nos dice que cuando existen graves derrumbes en los activos financieros, esto se traduce en una inmediata retracción de consumo de todos los ciudadanos que, por simple temor, se vuelven ahorristas puntuales. Con lo que se traba toda la rueda económica y aparecen las consecuencias, hilvanadas. El caso es que la salida de Greenspan hizo que, lo que parecía una rueda bien alcista, global, cambiara de rumbo detrás de sus apreciaciones. Nos deja una cierta satisfacción de que los lectores de "cupones" hayan podido ver esto mismo, antes y aquí. Aunque puede ser que Greenspan, y lo nuestro, esté equivocado: se verá.
Informate más
Dejá tu comentario